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Enrique Penson Brisindi

La realidad de las exportaciones dominicanas

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Las exportaciones dominicanas mantienen buen crecimiento durante este año, pero con un alto grado de concentración. Incluso, este crecimiento se dio principalmente en productos cuya venta al exterior tiene condiciones especiales, lo que habla sobre la reducida capacidad del sector exportador de generar crecimiento sin un impulso extraordinario desde la política pública.

Al mes de mayo de 2017, República Dominicana exportó US$3.6 mil millones, logrando un crecimiento de US$200 millones (6%) sobre el mismo período del año anterior. Este crecimiento ha sido impulsado principalmente por siete productos, que explican más que la totalidad del aumento: Oro, ferroníquel, aparatos de telefonía, azúcar, cigarros, medicamentos y tabaco.

Revisando los siete grupos de bienes anteriores, se nota que:

  • Dos (2) corresponden a minería (con tratamiento fiscal y procesal especial).
  • Cuatro (4) a zonas francas (régimen tributario especial).
  • Uno (1), el azúcar, tiene un tratamiento especial al venderse a Estados Unidos, ya que pertenece al programa de cuotas de importación de EE. UU., usando un precio especial que se ha ubicado en el 2017 alrededor de 66% por encima del de libre mercado internacional.

¿Qué significa lo anterior? Parecería que a las exportaciones en República Dominicana se les dificulta crecer de manera significativa sin el apoyo directo del Estado. ¿Qué ha pasado con las otras exportaciones? La venta de productos diferentes de los siete mencionados disminuyó 2% a mayo 2017, impulsada por la reducción de las exportaciones de instrumentos y aparatos de medicina, camisetas, bananas, artículos de joyería, cacao y calzado.

Hay que resaltar, además de la situación de concentración de las ventas al exterior, que el crecimiento de las importaciones duplicó el de las exportaciones, lo que perjudica el déficit de balanza comercial.

Tratar la deficiencia en la capacidad de generar divisas en República Dominicana en base a la producción de bienes es un tema de todos. La reforma al sistema educativo es un gran logro en el largo plazo, pero debemos verificar que las otras iniciativas contempladas en la Estrategia Nacional de Desarrollo no se queden en el papel. En la medida que exportemos más, contamos con más ingresos, le tememos menos a la depreciación del tipo de cambio, e impulsamos el bienestar económico del país.

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Real vs Nominal

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¿Qué significa cuando los economistas hablamos de cifras “reales” o “nominales”? La respuesta corta es que nos referimos a que, para evaluar el desempeño de cualquier indicador económico o financiero, una buena práctica es descontar del mismo el efecto precio, haciendo que esté expresado en términos reales.

Un ejemplo ilustrativo de esta metodología es el análisis del salario. Según la Superintendencia de Pensiones (SIPEN) el salario promedio de los cotizantes en la Seguridad Social aumentó un poco más que 50% entre diciembre de 2008 y mayo de 2017. Sin embargo, durante el mismo período las estadísticas del Banco Central de la República Dominicana (BCRD) nos indican que se experimentó una inflación generalizada de precios de casi 40%. Entonces, podemos hablar de que en términos nominales el salario promedio creció en 50%, pero en términos reales sólo aumentó 10%.

Esta visión no solo aplica a los agregados macroeconómicos, como el salario promedio de la economía y la inflación. Evaluar la diferencia entre el crecimiento real y nominal de un negocio es clave para determinar su desempeño. Es necesario descomponer siempre el aumento de las ventas o ingresos entre el efecto precio y el efecto cantidad. Podrían existir dos negocios que aumentaron sus ventas de un año al otro, pero su situación es significativamente diferente si el primero aumentó su cantidad vendida, y mantuvo precios fijos, pero el segundo aumentó precios y vendió las mismas unidades. El primero creció en términos reales, mientras que el segundo creció en términos nominales.

Se nota la relevancia de distinguir la variación real y nominal de los indicadores económicos y financieros. Esta forma de pensar permite un análisis más profundo y detallado, entendiendo mejor la estructura del crecimiento o cambio de los indicadores. La distinción entre valores reales y nominales les facilita a tanto los hogares como las empresas, en agregado a los hacedores de política, a tomar mejores decisiones.

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Tasa de Morosidad

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El milagro hipotecario dominicano

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En un país donde la mayoría de las personas no ganan suficiente para pagar, junto con su pareja, la cuota mensual de un préstamo para la adquisición de una vivienda, parecería un milagro que el mercado hipotecario se encuentre en auge.

Durante los últimos años se ha hecho un esfuerzo extraordinario tanto desde el sector público como privado para lograr que los dominicanos tengan hogar propio. Esta iniciativa es admirable, y es cierto que un componente importante de la dignidad de un pueblo es su condición de ser dueño del techo debajo del cual vive. Sin embargo, en el país existen condiciones que parecerían limitar el crecimiento del mercado.

Según el Banco Central de la República Dominicana (BCRD), actualmente el salario promedio de los trabajadores es, al cierre de 2016, RD$17 mil pesos mensuales (asumiendo 4.2 semanas por mes). La cuota mensual de un préstamo blando de RD$1,200,000 en una vivienda de bajo costo, a un 9% de interés y un plazo de 20 años, ascendería a RD$11 mil pesos. Asumiendo una pareja promedio (ambos ganan el salario promedio), la cuota del préstamo superaría el 30% de sus ingresos mensuales, que es una frontera recomendada por asesores de finanzas personales como el límite que permite que la carga financiera no abrume las finanzas del hogar.

Hasta ahora vemos que la familia dominicana “promedio” teóricamente es capaz de cargar con este peso. Sin embargo, los promedios no muestran todo. Los datos de la recién publicada Encuesta Nacional Continua de Fuerza de Trabajo del Banco Central revelan que el 70% de los trabajadores dominicanos ganan en promedio menos de RD$16 mil pesos. Solo el 10% gana alrededor de RD$50 mil o más, y son estos que empujan la media al alza.

De hecho, dentro del grupo objetivo de un préstamo hipotecario (profesionales entre 25 y 40 años) solamente el 20% tiene un ingreso superior a lo necesario para que la cuota de este préstamo hipotecario relativamente barato no supere la barrera del 30% de los ingresos familiares. Parecería un milagro, entonces, que una población con ingresos relativamente bajos pueda impulsar el crecimiento acelerado de este mercado hipotecario, con bajas tasas de morosidad.

Ahora, este 20% equivale a casi 500 mil personas, existiendo un potencial de, conservadoramente, 200 mil parejas. Actualmente el total de préstamos hipotecarios en la economía asciende a alrededor de 80 mil, según las informaciones de la Superintendencia de Bancos. Desde esta perspectiva, aún existe amplia oportunidad para ampliar la cartera hipotecaria sin agotar la cantidad de clientes prospectos.

Es imperante garantizar que los mecanismos de evaluación de riesgo de los clientes de préstamos hipotecarios sean exhaustivos, asegurando así la capacidad de pago en el largo plazo de estos empréstitos. Estas iniciativas son especialmente importantes en la medida que se contempla la titularización de préstamos hipotecarios en el país, haciendo posible que personas y compañías no financieras (o incluso los fondos de pensiones) dediquen una parte de sus inversiones a este destino.

Si los bancos se convierten en agentes de colocación de préstamos, titularizando y luego vendiendo, no esperan tener estos valores dentro de sus hojas de balance en el mediano y largo plazo. En este sentido, debemos asegurarnos que se garantice la transparencia sobre el contenido de estos vehículos de inversión (conociendo la morosidad detallada de los préstamos individuales dentro de los mismos) y que se vigile que las instituciones financieras no empiecen a emitir lo que en Estados Unidos se conoce como préstamos NINJA (No income, no job and no assets) a personas sin ingresos, trabajo y/o activos suficientes para cargar con el peso financiero en el largo plazo. No queremos repetir 2008-2009 en República Dominicana.

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MacroTendencias 15-Agosto-2017

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Otra forma de ver el PIB

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El PIB, Producto Interno Bruto, se define usualmente en los salones de clase como el consumo y la inversión que se realiza en la economía, sumado al gasto del gobierno, las exportaciones y los impuestos, menos las importaciones.

Otra forma de definirlo es como la suma de todos los salarios pagados en la economía, sumado al beneficio de los dueños de empresas, y los impuestos de nuevo.

Una tercera forma es dividiendo el PIB entre los diferentes sectores económicos que lo generan, como construcción, agricultura y sector financiero.

Finalmente, una cuarta e interesante forma de entender el PIB es como toda la producción o ventas que genera la economía, menos el consumo intermedio o costos que fueron necesarios para realizarla. Este componente de costos es clave para entender por qué en los últimos años el PIB creció de forma tan acelerada. Desde el 2014 el precio del petróleo se ha reducido alrededor de 50%, lo que implica un ahorro importante para la economía dominicana, especialmente para industrias intensivas en uso de combustible, como la construcción y la manufactura.

Deuda pública: Quinto pilar de los ingresos de divisas

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A pesar de que comúnmente se mencionan las exportaciones nacionales, las de zonas francas, el turismo y las remesas como los cuatro soportes principales de los ingresos de divisas de República Dominicana, existe uno más que tiene igual importancia: la deuda pública.

En la práctica, la emisión de deuda en el extranjero por parte del Estado se convierte en una inyección de dólares a la economía, ya que esta entidad los debe vender en el mercado local para poder pagar sus obligaciones, que están denominadas principalmente en pesos dominicanos.

Al cierre del primer trimestre del 2017, el Gobierno Central ingresó US$1,303 millones en recursos externos al país, según las publicaciones oficiales de la Dirección General de Crédito Público. En el mismo período, los resultados preliminares de la economía dominicana ofrecidos por el Banco Central, indican que las exportaciones nacionales ascendieron a US$1,064 millones, las de zonas francas a US$1,321 millones, los ingresos por turismo a US$1,978 millones, y las remesas a US$1,455 millones. Lo anterior explica que la deuda pública externa es una fuente de divisas tan importante como las que tradicionalmente se manejan en el pensamiento popular.

¿Por qué concentrarse en este tema? En la medida que todos estimulamos iniciativas de reforma o pacto fiscal, esperando consolidar las finanzas públicas en el mediano y largo plazo, debemos tener en cuenta que la reducción del déficit del Gobierno Central tiene repercusiones indirectas importantes sobre el mercado cambiario.

Consolidar las finanzas públicas debe ser acompañado, entonces, de una reformulación del modelo económico dominicano, apuntando hacia iniciativas que aumenten la capacidad de generar divisas. Debemos evitar crear un problema al solucionar otro, entendiendo que ninguna reforma funciona por separado, sino que trabajan en conjunto. En esta materia el Estado dominicano se encuentra rezagado. A la fecha solo se ha firmado el pacto educativo, uno de los muchos pactos que incluye la Estrategia Nacional de Desarrollo, y hasta ahora apenas fue el más sencillo.

Tendencias de la pobreza e inequidad mundial

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Analizar las tendencias de la pobreza e inequidad mundial es de gran importancia. El bienestar de los menos afortunados en la lotería genética de nacer con ciertas necesidades básicas cubiertas no puede ser minimizado, sus derechos básicos deben ser atendidos. Es por esto que en este MacroChart, nos apoyamos en los datos ofrecidos libremente por el Banco Mundial que, aunque mantienen un rezago relativamente alto de actualización (cuatro años), brindan información valiosa sobre tendencias de largo plazo.

Verificando un indicador bastante importante en materia de inequidad, el Índice de Gini revela que los países con la mayor desigualdad histórica son Namibia, Sudáfrica, Haití y Botsuana, entre otros. Estas son naciones particularmente carentes de estructuras económicas que permitan un alto grado de movilidad social y económica. Notamos que la tendencia histórica de la inequidad, medida por este indicador, ha sido a disminuir, aunque durante 2013 y 2014 ocurre un repunte que debe ser vigilado.

En los mismos países mencionados anteriormente, el 10% más rico de la población posee alrededor del 45% o más de los ingresos totales; esto es claramente una situación extrema que sirve de caldo de cultivo para disturbios civiles y abuso de los derechos humanos. No es coincidencia que estos mismos países tienen alto grado de pobreza.

En República Dominicana se notan tendencias alentadoras. El porcentaje del ingreso correspondiente al 10% más rico ha disminuido, mientras el del 10% más pobre ha aumentado. El Índice de Gini, por igual, ha disminuido, indicando que la inequidad se hace menor. El número de personas por debajo de la línea de pobreza, por igual, ha disminuido considerablemente desde su alto incremento alrededor de la crisis bancaria de 2003-2004. Esto no significa que no queda mucho camino por recorrer, pero da señales de buenas políticas públicas en materia de combate de la pobreza y la inequidad.

A la vez que reconocemos los lugares donde queda mucho trabajo en materia de pobreza e inequidad, podemos visualizar que, por lo menos en República Dominicana, ya se ha logrado mucho.

Derechos de Propiedad

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Los derechos de propiedad son uno de los pilares principales de los sistemas económicos del mundo moderno. Su importancia radica en que son clave al discutir temas de equidad, distribución de la riqueza, recursos naturales, entre otros.

De forma general, el derecho de propiedad es la capacidad de individuos, empresas o gobiernos de decidir cómo se usa un recurso. Esto incluye el derecho de percibir los flujos de ingresos que ese recurso devengue, así como la posibilidad de arrendar y/o vender el mismo. Con esta última característica se entra en conflicto en algunos casos, como cuando existen controles de precio; por ejemplo, si cada estación de venta al detalle de combustible en República Dominicana no puede elegir el precio al que vende su producto, su condición de posesión total sobre el mismo es debatible.

Este poder tiene especial relevancia sobre la distribución de la riqueza. De hecho, algunas corrientes de pensamiento expresan cierto rechazo a los derechos de propiedad en la medida que comprometen la capacidad de crecimiento de las personas con pocos recursos. Esta ideología se contrapone contra el teorema de Coase, un economista ganador de Premio Nobel, que establece en su publicación llamada “El Problema del Costo Social”, que, si los costos de transacción son bajos, la asignación inicial de los recursos no impide que la distribución final de los mismos sea equitativa.

El beneficio de este pilar está sujeto a que el Estado, como ente que impone el orden y asegura que se respeten los derechos, sea congruente y justo en su accionar. La corrupción es un gran distorsionador de este orden.

Los derechos de propiedad son también clave al tratar el tema de la contaminación. Si una fábrica contamina todo el aire de Santo Domingo, por ejemplo, está violando de alguna forma nuestro derecho de propiedad sobre el aire dentro de nuestras casas. El Estado debe, entonces, velar porque esto no ocurra. Los derechos de propiedad son importantes por todas las razones descritas anteriormente, y es importante verificar que el Estado se mantenga firme en la defensa de los mismos.

Financiamiento del Estado: Oportunidades de Mejora

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Actualmente el Estado Dominicano utiliza financiamientos costosos para solventar sus operaciones, especialmente en el sector eléctrico. Esto se evidencia en las informaciones libremente disponibles a través de la Superintendencia de Bancos (SIB).

Los datos de la SIB confirman que a la última fecha disponible (febrero 2017) el sector público mantiene una tasa promedio ponderada de financiamiento en dólares con el sistema bancario superior a la del sector privado (7.86% vs. 7.61%). Esto llama la atención, ya que el Estado debe tener, a priori, menos riesgo asociado que el sector privado, y por lo tanto menor costo de fondeo.

Estos financiamientos del Gobierno ascienden a RD$19 mil millones al cierre de febrero. El 0.18% de esta deuda corresponde a instituciones públicas asociadas a las actividades inmobiliarias, empresariales y de alquiler, y tienen una tasa promedio ponderada en dólares de 48%. El 10.06% corresponde a instituciones públicas asociadas a la administración pública y defensa, a una tasa promedio ponderada en dólares de 8.17%. La última partida, correspondiente a instituciones públicas del sector energético, agrupa el 90% del financiamiento, a una tasa promedio ponderada en dólares de 7.75%.

Esta última partida, la que concierne al sector eléctrico público, es importante a la vez por el monto involucrado (RD$17 mil millones o US$358 millones), y por la alta tasa (7.75%). Esta tasa de interés contrasta con algunas que se observan tanto en el mercado local como en el internacional:

  • Dominican Power Partners (empresa privada) colocará valores a finales de mayo a una tasa en dólares de 6.25% a 10 años.
  • Según la Dirección General de Crédito Público, los bonos soberanos dominicanos en dólares con vencimiento a 10 años tienen un rendimiento promedio alrededor de 5.7%.
  • Según el Banco Central, la tasa de interés en dólares preferencial (que es la de grandes clientes, como el Estado) se ubicó en promedio el mes pasado (abril 2017) alrededor de 5.5%.

Esta prima que paga el Estado a una tasa de interés alta pudiese usarse para pagar camas y medicinas en hospitales, libros y útiles escolares, mantenimiento de carreteras y puentes, inversión en zonas afectadas por fenómenos naturales, becas nacionales e internacionales, fortalecimiento de los programas sociales, cuidado a los envejecientes, entre otros muchos destinos.

La multiplicidad de emisores del Estado crea este tipo de situaciones. Es incongruente que diferentes instancias del gobierno, con teóricamente la misma probabilidad de impago, tengan curvas de rendimiento diferentes. La consolidación del Ministerio de Hacienda como único emisor para las dependencias del Sector Público No Financiero es necesaria, tanto para reducir los costos de fondeo, como para dar señales congruentes y claras a los participantes del mercado de valores.


Fuente: Superintendencia de Bancos

Inclusión financiera

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A propósito de la IV Semana Económica y Financiera del Banco Central, es importante conocer el concepto de inclusión financiera, y todo lo que abarca.

Según el Banco Mundial, la inclusión financiera implica que las personas y las compañías tengan acceso a productos y servicios financieros útiles y asequibles que satisfacen sus necesidades, y se entregan de una forma responsable y sostenible.

Uno de los primeros pasos para mayor inclusión financiera es la tenencia de una cuenta de depósito transaccional. Las últimas estadísticas disponibles sobre este tema fueron publicadas por el Banco Central de la República Dominicana (BCRD) a través de la Encuesta de Cultura Económica y Financiera en el 2014. Se estima que solamente el 43% de los encuestados contaba con una cuenta de ahorro, y aún más preocupante, sólo el 28% poseía una cuenta de nómina.

Los inconvenientes alrededor de la falta de tenencia de cuenta de depósitos básica no son triviales. Puede impedir que una persona tenga acceso al mercado laboral formal. También limita su acceso a productos financieros como las tarjetas de crédito, que son un instrumento que al usarse correctamente apoya en gran medida el flujo de caja de los individuos. Ni hablar de que esto compromete la capacidad de adquirir un préstamo para comprar una vivienda; un gobierno que trate seriamente el tema de la tenencia de viviendas tiene que ver por obligación la tenencia de cuentas de depósitos, que son el primer paso a la inclusión financiera.

Un punto importante para incrementar la inclusión financiera es facilitar innovaciones de productos y servicios en el mercado financiero, como los subagentes bancarios y los servicios digitales móviles. En este punto República Dominicana ha experimentado un avance significativo en los últimos años.

Un segundo punto importante que se ha introducido en República Dominicana es la propuesta de una Estrategia Nacional de Educación Económica y Financiera (ENEEF), publicada por el Banco Central, y apoyada en su preparación por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE). Esta propuesta comprende cuatro objetivos principales:

  • Promover el acceso y uso responsable de productos y servicios financieros;
  • Mejorar las capacidades económicas y financieras de la población;
  • Incorporar la estrategia al sistema educativo nacional;
  • Y establecer un esquema de gobernanza institucional que permita su implementación.

Se nota que la inclusión financiera es un tema de gran relevancia, y ya en República Dominicana se han tomado pasos importantes para trabajar su aceleración. Se espera que las propuestas de mejorar la inclusión se hagan efectivas y no queden solamente en el papel.


 

Fuentes:

Mercado de Valores: Reto a la Banca Tradicional

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El mercado de valores, como nuevo espacio donde las personas pueden invertir/ahorrar, representa un reto importante para la banca tradicional en República Dominicana.

La banca tradicional no es compleja. Los hogares y empresas ahorran en forma de depósitos, y los bancos destinan estos fondos a 1) prestar a otros hogares y empresas, y 2) hacer inversiones (bonos principalmente en República Dominicana). La rentabilidad de la banca está entonces (simplificando de manera importante) en la diferencia entre la rentabilidad que se ofrece a los depósitos y la rentabilidad de los préstamos y las inversiones que se logran colocar.

En un mercado financiero incipiente, la banca tradicional es una de las pocas alternativas de las personas para ahorrar, pero el desarrollo de un mercado de valores cambia esto radicalmente. Ahora los ciudadanos comunes tenemos acceso a participar, muchas veces con ventajas explícitas (programa de pequeños inversionistas de la Superintendencia de Valores), en la subasta de títulos con altos rendimientos, y en operaciones bastante interesantes directamente con los puestos de bolsa.

Viendo lo anterior, esperaríamos que con el pasar del tiempo las personas físicas opten por prescindir del intermediario e ir directo a la inversión que este hubiese hecho en su lugar (con un margen de por medio). Esto de hecho ya ha pasado y se evidencia en las estadísticas: A diciembre de 2016 las personas físicas tenían valores a su nombre registrados en el Depósito Centralizado de Valores (CEVALDOM) por RD$94 mil millones.

En la banca tradicional, las personas físicas tenían depósitos (a plazo y certificados) por RD$349 mil millones al cierre de diciembre 2016. Estos depósitos tuvieron ese mes una rentabilidad promedio de 4.5% (depósitos a plazo) y 7.37% (certificados financieros), según estadísticas de la Superintendencia de Bancos. Aunque no se manejan estadísticas públicas de todas las transacciones a través del mercado de valores, este autor puede dar testimonio de que operaciones sencillas con algunos de los puestos de bolsa principales del país devengan retornos de 9%-9.75% anualizado, aún al invertir poco capital (< RD$50,000) a plazos menores de un año.

El reto a la banca es claro: La migración de los capitales desde los certificados y depósitos a plazo tradicionales hacia el mercado de valores es inminente; uno de los pocos factores que sirve como freno a esto es la muy documentada falta de educación financiera en el país, pero ya por suerte un diagnóstico importante ha sido hecho por el Banco Central, y se notan los esfuerzos a través de iniciativas como la Semana Económica y Financiera.

¿Cómo los bancos responderán a este reto? Innovación financiera, nuevos productos, atención proactiva al cliente, buenos servicios digitales (aquí el mercado de valores no compite de manera importante porque las operaciones son aún muy manuales), alianzas estratégicas entre instituciones (o fusiones explícitamente). Se nota que, a diferencia de los principales bancos del país, que tienen la mayoría de las nóminas (públicas y privadas), y un costo de fondeo (tasa de retorno para el cliente) bajo, el resto del sistema capta depósitos a través de estos mismos productos (depósitos a plazo y certificados) que sufrirían más frente a la expansión del mercado de valores.

Todos estos retos a la banca tradicional planteados anteriormente son causados por un incipiente mercado de valores, pero este mismo también promete innumerables beneficios a los ciudadanos, en forma de mayor rentabilidad, diversificación de inversiones, transparencia, e innumerables otros. Viendo esto último, bienvenido sea.