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Enrique Penson Brisindi

El milagro hipotecario dominicano

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En un país donde la mayoría de las personas no ganan suficiente para pagar, junto con su pareja, la cuota mensual de un préstamo para la adquisición de una vivienda, parecería un milagro que el mercado hipotecario se encuentre en auge.

Durante los últimos años se ha hecho un esfuerzo extraordinario tanto desde el sector público como privado para lograr que los dominicanos tengan hogar propio. Esta iniciativa es admirable, y es cierto que un componente importante de la dignidad de un pueblo es su condición de ser dueño del techo debajo del cual vive. Sin embargo, en el país existen condiciones que parecerían limitar el crecimiento del mercado.

Según el Banco Central de la República Dominicana (BCRD), actualmente el salario promedio de los trabajadores es, al cierre de 2016, RD$17 mil pesos mensuales (asumiendo 4.2 semanas por mes). La cuota mensual de un préstamo blando de RD$1,200,000 en una vivienda de bajo costo, a un 9% de interés y un plazo de 20 años, ascendería a RD$11 mil pesos. Asumiendo una pareja promedio (ambos ganan el salario promedio), la cuota del préstamo superaría el 30% de sus ingresos mensuales, que es una frontera recomendada por asesores de finanzas personales como el límite que permite que la carga financiera no abrume las finanzas del hogar.

Hasta ahora vemos que la familia dominicana “promedio” teóricamente es capaz de cargar con este peso. Sin embargo, los promedios no muestran todo. Los datos de la recién publicada Encuesta Nacional Continua de Fuerza de Trabajo del Banco Central revelan que el 70% de los trabajadores dominicanos ganan en promedio menos de RD$16 mil pesos. Solo el 10% gana alrededor de RD$50 mil o más, y son estos que empujan la media al alza.

De hecho, dentro del grupo objetivo de un préstamo hipotecario (profesionales entre 25 y 40 años) solamente el 20% tiene un ingreso superior a lo necesario para que la cuota de este préstamo hipotecario relativamente barato no supere la barrera del 30% de los ingresos familiares. Parecería un milagro, entonces, que una población con ingresos relativamente bajos pueda impulsar el crecimiento acelerado de este mercado hipotecario, con bajas tasas de morosidad.

Ahora, este 20% equivale a casi 500 mil personas, existiendo un potencial de, conservadoramente, 200 mil parejas. Actualmente el total de préstamos hipotecarios en la economía asciende a alrededor de 80 mil, según las informaciones de la Superintendencia de Bancos. Desde esta perspectiva, aún existe amplia oportunidad para ampliar la cartera hipotecaria sin agotar la cantidad de clientes prospectos.

Es imperante garantizar que los mecanismos de evaluación de riesgo de los clientes de préstamos hipotecarios sean exhaustivos, asegurando así la capacidad de pago en el largo plazo de estos empréstitos. Estas iniciativas son especialmente importantes en la medida que se contempla la titularización de préstamos hipotecarios en el país, haciendo posible que personas y compañías no financieras (o incluso los fondos de pensiones) dediquen una parte de sus inversiones a este destino.

Si los bancos se convierten en agentes de colocación de préstamos, titularizando y luego vendiendo, no esperan tener estos valores dentro de sus hojas de balance en el mediano y largo plazo. En este sentido, debemos asegurarnos que se garantice la transparencia sobre el contenido de estos vehículos de inversión (conociendo la morosidad detallada de los préstamos individuales dentro de los mismos) y que se vigile que las instituciones financieras no empiecen a emitir lo que en Estados Unidos se conoce como préstamos NINJA (No income, no job and no assets) a personas sin ingresos, trabajo y/o activos suficientes para cargar con el peso financiero en el largo plazo. No queremos repetir 2008-2009 en República Dominicana.

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Otra forma de ver el PIB

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El PIB, Producto Interno Bruto, se define usualmente en los salones de clase como el consumo y la inversión que se realiza en la economía, sumado al gasto del gobierno, las exportaciones y los impuestos, menos las importaciones.

Otra forma de definirlo es como la suma de todos los salarios pagados en la economía, sumado al beneficio de los dueños de empresas, y los impuestos de nuevo.

Una tercera forma es dividiendo el PIB entre los diferentes sectores económicos que lo generan, como construcción, agricultura y sector financiero.

Finalmente, una cuarta e interesante forma de entender el PIB es como toda la producción o ventas que genera la economía, menos el consumo intermedio o costos que fueron necesarios para realizarla. Este componente de costos es clave para entender por qué en los últimos años el PIB creció de forma tan acelerada. Desde el 2014 el precio del petróleo se ha reducido alrededor de 50%, lo que implica un ahorro importante para la economía dominicana, especialmente para industrias intensivas en uso de combustible, como la construcción y la manufactura.

Deuda pública: Quinto pilar de los ingresos de divisas

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A pesar de que comúnmente se mencionan las exportaciones nacionales, las de zonas francas, el turismo y las remesas como los cuatro soportes principales de los ingresos de divisas de República Dominicana, existe uno más que tiene igual importancia: la deuda pública.

En la práctica, la emisión de deuda en el extranjero por parte del Estado se convierte en una inyección de dólares a la economía, ya que esta entidad los debe vender en el mercado local para poder pagar sus obligaciones, que están denominadas principalmente en pesos dominicanos.

Al cierre del primer trimestre del 2017, el Gobierno Central ingresó US$1,303 millones en recursos externos al país, según las publicaciones oficiales de la Dirección General de Crédito Público. En el mismo período, los resultados preliminares de la economía dominicana ofrecidos por el Banco Central, indican que las exportaciones nacionales ascendieron a US$1,064 millones, las de zonas francas a US$1,321 millones, los ingresos por turismo a US$1,978 millones, y las remesas a US$1,455 millones. Lo anterior explica que la deuda pública externa es una fuente de divisas tan importante como las que tradicionalmente se manejan en el pensamiento popular.

¿Por qué concentrarse en este tema? En la medida que todos estimulamos iniciativas de reforma o pacto fiscal, esperando consolidar las finanzas públicas en el mediano y largo plazo, debemos tener en cuenta que la reducción del déficit del Gobierno Central tiene repercusiones indirectas importantes sobre el mercado cambiario.

Consolidar las finanzas públicas debe ser acompañado, entonces, de una reformulación del modelo económico dominicano, apuntando hacia iniciativas que aumenten la capacidad de generar divisas. Debemos evitar crear un problema al solucionar otro, entendiendo que ninguna reforma funciona por separado, sino que trabajan en conjunto. En esta materia el Estado dominicano se encuentra rezagado. A la fecha solo se ha firmado el pacto educativo, uno de los muchos pactos que incluye la Estrategia Nacional de Desarrollo, y hasta ahora apenas fue el más sencillo.

Tendencias de la pobreza e inequidad mundial

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Analizar las tendencias de la pobreza e inequidad mundial es de gran importancia. El bienestar de los menos afortunados en la lotería genética de nacer con ciertas necesidades básicas cubiertas no puede ser minimizado, sus derechos básicos deben ser atendidos. Es por esto que en este MacroChart, nos apoyamos en los datos ofrecidos libremente por el Banco Mundial que, aunque mantienen un rezago relativamente alto de actualización (cuatro años), brindan información valiosa sobre tendencias de largo plazo.

Verificando un indicador bastante importante en materia de inequidad, el Índice de Gini revela que los países con la mayor desigualdad histórica son Namibia, Sudáfrica, Haití y Botsuana, entre otros. Estas son naciones particularmente carentes de estructuras económicas que permitan un alto grado de movilidad social y económica. Notamos que la tendencia histórica de la inequidad, medida por este indicador, ha sido a disminuir, aunque durante 2013 y 2014 ocurre un repunte que debe ser vigilado.

En los mismos países mencionados anteriormente, el 10% más rico de la población posee alrededor del 45% o más de los ingresos totales; esto es claramente una situación extrema que sirve de caldo de cultivo para disturbios civiles y abuso de los derechos humanos. No es coincidencia que estos mismos países tienen alto grado de pobreza.

En República Dominicana se notan tendencias alentadoras. El porcentaje del ingreso correspondiente al 10% más rico ha disminuido, mientras el del 10% más pobre ha aumentado. El Índice de Gini, por igual, ha disminuido, indicando que la inequidad se hace menor. El número de personas por debajo de la línea de pobreza, por igual, ha disminuido considerablemente desde su alto incremento alrededor de la crisis bancaria de 2003-2004. Esto no significa que no queda mucho camino por recorrer, pero da señales de buenas políticas públicas en materia de combate de la pobreza y la inequidad.

A la vez que reconocemos los lugares donde queda mucho trabajo en materia de pobreza e inequidad, podemos visualizar que, por lo menos en República Dominicana, ya se ha logrado mucho.

Derechos de Propiedad

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Los derechos de propiedad son uno de los pilares principales de los sistemas económicos del mundo moderno. Su importancia radica en que son clave al discutir temas de equidad, distribución de la riqueza, recursos naturales, entre otros.

De forma general, el derecho de propiedad es la capacidad de individuos, empresas o gobiernos de decidir cómo se usa un recurso. Esto incluye el derecho de percibir los flujos de ingresos que ese recurso devengue, así como la posibilidad de arrendar y/o vender el mismo. Con esta última característica se entra en conflicto en algunos casos, como cuando existen controles de precio; por ejemplo, si cada estación de venta al detalle de combustible en República Dominicana no puede elegir el precio al que vende su producto, su condición de posesión total sobre el mismo es debatible.

Este poder tiene especial relevancia sobre la distribución de la riqueza. De hecho, algunas corrientes de pensamiento expresan cierto rechazo a los derechos de propiedad en la medida que comprometen la capacidad de crecimiento de las personas con pocos recursos. Esta ideología se contrapone contra el teorema de Coase, un economista ganador de Premio Nobel, que establece en su publicación llamada “El Problema del Costo Social”, que, si los costos de transacción son bajos, la asignación inicial de los recursos no impide que la distribución final de los mismos sea equitativa.

El beneficio de este pilar está sujeto a que el Estado, como ente que impone el orden y asegura que se respeten los derechos, sea congruente y justo en su accionar. La corrupción es un gran distorsionador de este orden.

Los derechos de propiedad son también clave al tratar el tema de la contaminación. Si una fábrica contamina todo el aire de Santo Domingo, por ejemplo, está violando de alguna forma nuestro derecho de propiedad sobre el aire dentro de nuestras casas. El Estado debe, entonces, velar porque esto no ocurra. Los derechos de propiedad son importantes por todas las razones descritas anteriormente, y es importante verificar que el Estado se mantenga firme en la defensa de los mismos.

Financiamiento del Estado: Oportunidades de Mejora

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Actualmente el Estado Dominicano utiliza financiamientos costosos para solventar sus operaciones, especialmente en el sector eléctrico. Esto se evidencia en las informaciones libremente disponibles a través de la Superintendencia de Bancos (SIB).

Los datos de la SIB confirman que a la última fecha disponible (febrero 2017) el sector público mantiene una tasa promedio ponderada de financiamiento en dólares con el sistema bancario superior a la del sector privado (7.86% vs. 7.61%). Esto llama la atención, ya que el Estado debe tener, a priori, menos riesgo asociado que el sector privado, y por lo tanto menor costo de fondeo.

Estos financiamientos del Gobierno ascienden a RD$19 mil millones al cierre de febrero. El 0.18% de esta deuda corresponde a instituciones públicas asociadas a las actividades inmobiliarias, empresariales y de alquiler, y tienen una tasa promedio ponderada en dólares de 48%. El 10.06% corresponde a instituciones públicas asociadas a la administración pública y defensa, a una tasa promedio ponderada en dólares de 8.17%. La última partida, correspondiente a instituciones públicas del sector energético, agrupa el 90% del financiamiento, a una tasa promedio ponderada en dólares de 7.75%.

Esta última partida, la que concierne al sector eléctrico público, es importante a la vez por el monto involucrado (RD$17 mil millones o US$358 millones), y por la alta tasa (7.75%). Esta tasa de interés contrasta con algunas que se observan tanto en el mercado local como en el internacional:

  • Dominican Power Partners (empresa privada) colocará valores a finales de mayo a una tasa en dólares de 6.25% a 10 años.
  • Según la Dirección General de Crédito Público, los bonos soberanos dominicanos en dólares con vencimiento a 10 años tienen un rendimiento promedio alrededor de 5.7%.
  • Según el Banco Central, la tasa de interés en dólares preferencial (que es la de grandes clientes, como el Estado) se ubicó en promedio el mes pasado (abril 2017) alrededor de 5.5%.

Esta prima que paga el Estado a una tasa de interés alta pudiese usarse para pagar camas y medicinas en hospitales, libros y útiles escolares, mantenimiento de carreteras y puentes, inversión en zonas afectadas por fenómenos naturales, becas nacionales e internacionales, fortalecimiento de los programas sociales, cuidado a los envejecientes, entre otros muchos destinos.

La multiplicidad de emisores del Estado crea este tipo de situaciones. Es incongruente que diferentes instancias del gobierno, con teóricamente la misma probabilidad de impago, tengan curvas de rendimiento diferentes. La consolidación del Ministerio de Hacienda como único emisor para las dependencias del Sector Público No Financiero es necesaria, tanto para reducir los costos de fondeo, como para dar señales congruentes y claras a los participantes del mercado de valores.


Fuente: Superintendencia de Bancos

Inclusión financiera

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A propósito de la IV Semana Económica y Financiera del Banco Central, es importante conocer el concepto de inclusión financiera, y todo lo que abarca.

Según el Banco Mundial, la inclusión financiera implica que las personas y las compañías tengan acceso a productos y servicios financieros útiles y asequibles que satisfacen sus necesidades, y se entregan de una forma responsable y sostenible.

Uno de los primeros pasos para mayor inclusión financiera es la tenencia de una cuenta de depósito transaccional. Las últimas estadísticas disponibles sobre este tema fueron publicadas por el Banco Central de la República Dominicana (BCRD) a través de la Encuesta de Cultura Económica y Financiera en el 2014. Se estima que solamente el 43% de los encuestados contaba con una cuenta de ahorro, y aún más preocupante, sólo el 28% poseía una cuenta de nómina.

Los inconvenientes alrededor de la falta de tenencia de cuenta de depósitos básica no son triviales. Puede impedir que una persona tenga acceso al mercado laboral formal. También limita su acceso a productos financieros como las tarjetas de crédito, que son un instrumento que al usarse correctamente apoya en gran medida el flujo de caja de los individuos. Ni hablar de que esto compromete la capacidad de adquirir un préstamo para comprar una vivienda; un gobierno que trate seriamente el tema de la tenencia de viviendas tiene que ver por obligación la tenencia de cuentas de depósitos, que son el primer paso a la inclusión financiera.

Un punto importante para incrementar la inclusión financiera es facilitar innovaciones de productos y servicios en el mercado financiero, como los subagentes bancarios y los servicios digitales móviles. En este punto República Dominicana ha experimentado un avance significativo en los últimos años.

Un segundo punto importante que se ha introducido en República Dominicana es la propuesta de una Estrategia Nacional de Educación Económica y Financiera (ENEEF), publicada por el Banco Central, y apoyada en su preparación por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE). Esta propuesta comprende cuatro objetivos principales:

  • Promover el acceso y uso responsable de productos y servicios financieros;
  • Mejorar las capacidades económicas y financieras de la población;
  • Incorporar la estrategia al sistema educativo nacional;
  • Y establecer un esquema de gobernanza institucional que permita su implementación.

Se nota que la inclusión financiera es un tema de gran relevancia, y ya en República Dominicana se han tomado pasos importantes para trabajar su aceleración. Se espera que las propuestas de mejorar la inclusión se hagan efectivas y no queden solamente en el papel.


 

Fuentes:

Mercado de Valores: Reto a la Banca Tradicional

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El mercado de valores, como nuevo espacio donde las personas pueden invertir/ahorrar, representa un reto importante para la banca tradicional en República Dominicana.

La banca tradicional no es compleja. Los hogares y empresas ahorran en forma de depósitos, y los bancos destinan estos fondos a 1) prestar a otros hogares y empresas, y 2) hacer inversiones (bonos principalmente en República Dominicana). La rentabilidad de la banca está entonces (simplificando de manera importante) en la diferencia entre la rentabilidad que se ofrece a los depósitos y la rentabilidad de los préstamos y las inversiones que se logran colocar.

En un mercado financiero incipiente, la banca tradicional es una de las pocas alternativas de las personas para ahorrar, pero el desarrollo de un mercado de valores cambia esto radicalmente. Ahora los ciudadanos comunes tenemos acceso a participar, muchas veces con ventajas explícitas (programa de pequeños inversionistas de la Superintendencia de Valores), en la subasta de títulos con altos rendimientos, y en operaciones bastante interesantes directamente con los puestos de bolsa.

Viendo lo anterior, esperaríamos que con el pasar del tiempo las personas físicas opten por prescindir del intermediario e ir directo a la inversión que este hubiese hecho en su lugar (con un margen de por medio). Esto de hecho ya ha pasado y se evidencia en las estadísticas: A diciembre de 2016 las personas físicas tenían valores a su nombre registrados en el Depósito Centralizado de Valores (CEVALDOM) por RD$94 mil millones.

En la banca tradicional, las personas físicas tenían depósitos (a plazo y certificados) por RD$349 mil millones al cierre de diciembre 2016. Estos depósitos tuvieron ese mes una rentabilidad promedio de 4.5% (depósitos a plazo) y 7.37% (certificados financieros), según estadísticas de la Superintendencia de Bancos. Aunque no se manejan estadísticas públicas de todas las transacciones a través del mercado de valores, este autor puede dar testimonio de que operaciones sencillas con algunos de los puestos de bolsa principales del país devengan retornos de 9%-9.75% anualizado, aún al invertir poco capital (< RD$50,000) a plazos menores de un año.

El reto a la banca es claro: La migración de los capitales desde los certificados y depósitos a plazo tradicionales hacia el mercado de valores es inminente; uno de los pocos factores que sirve como freno a esto es la muy documentada falta de educación financiera en el país, pero ya por suerte un diagnóstico importante ha sido hecho por el Banco Central, y se notan los esfuerzos a través de iniciativas como la Semana Económica y Financiera.

¿Cómo los bancos responderán a este reto? Innovación financiera, nuevos productos, atención proactiva al cliente, buenos servicios digitales (aquí el mercado de valores no compite de manera importante porque las operaciones son aún muy manuales), alianzas estratégicas entre instituciones (o fusiones explícitamente). Se nota que, a diferencia de los principales bancos del país, que tienen la mayoría de las nóminas (públicas y privadas), y un costo de fondeo (tasa de retorno para el cliente) bajo, el resto del sistema capta depósitos a través de estos mismos productos (depósitos a plazo y certificados) que sufrirían más frente a la expansión del mercado de valores.

Todos estos retos a la banca tradicional planteados anteriormente son causados por un incipiente mercado de valores, pero este mismo también promete innumerables beneficios a los ciudadanos, en forma de mayor rentabilidad, diversificación de inversiones, transparencia, e innumerables otros. Viendo esto último, bienvenido sea.

Anticipo del ISR, ¿eliminación viable?

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El anticipo del Impuesto sobre la Renta (ISR) ha sido, desde su creación, un tema de controversia debido a su impacto sobre el flujo de caja de las empresas, específicamente las micro, pequeñas y medianas (MyPYMES); pues implica el pago de impuestos que responden, en muchos casos, a ingresos que aún no se han percibido en términos reales. El objetivo de este artículo es argumentar una de las múltiples formas en que este esquema podría eliminarse.

La decisión de eliminar el anticipo se vería contrariada, en mayor medida, por los proponentes de que el Estado se enfrenta a un gran problema de flujo de caja si el ISR corporativo solo ingresara en cada cierre de año fiscal. Esta inquietud es, evidentemente, cierta. Sin embargo, la única solución de este problema no es el anticipo; un fideicomiso de ISR más que cubriría este problema.

La propuesta de un fideicomiso de ISR es simple. A inicios de cada año presupuestario del Gobierno Central, el fideicomiso emitiría un bono por el valor estimado de ISR corporativo en el presupuesto nacional para el año correspondiente, y le transferiría el monto al Gobierno Central; ya con esto el Gobierno tiene el ISR completo del año y el problema de flujo de caja está resuelto. La periodicidad de pago de intereses y capital de este bono se ajustaría a las fechas en que se percibe el ISR en los cierres fiscales de las empresas privadas, conocidas y manejadas con certeza por la Dirección General de Impuestos Internos (DGII). Se establecería, al igual que se hace ya con el fideicomiso RD Vial (con los peajes), que el ISR corporativo se pagase directamente al fideicomiso, que tendría la obligación (con riesgo penal para la fiduciaria si incumple el orden de pago) de cubrir los pagos de interés y capital del bono, para luego pasar el excedente, si existiese, a la DGII.

Ahora, es cierto que esto implicaría un coste de financiamiento, pero se podría argumentar que no sería oneroso. Actualmente la mediana del rendimiento de los bonos del Ministerio de Hacienda con madurez de 1-2 años se ubica en 9.5%. Por tomar un valor del ISR corporativo de un año completo, se estima que las recaudaciones del mismo en 2016 no superen RD$70 mil millones. El financiamiento de este monto completo por un año ascendería entonces a RD$6,650 millones; esto con una estimación inflada debido a que posiblemente la tasa sería menor, y el financiamiento se haría por un plazo menor, determinado en función del calendario de cierres fiscales del año.

El monto estimado de financiamiento equivale a poco menos del 1% del presupuesto nacional y es alrededor de la mitad de los RD$12 mil millones en residual del balance fiscal (en la práctica la admisión del gasto cuyo destino se desconoce) del trimestre abril-junio de 2016, publicado por el Banco Central. De hecho, una pequeña desaceleración del crecimiento del gasto en remuneraciones del Gobierno Central (cuyo crecimiento porcentual promedio en 2014 y 2015 fue más de cinco veces mayor al del resto del gasto) más que cubriría los RD$6,650 millones en financiamiento.

También se debe hacer la salvedad de que este costo financiero extra no es netamente negativo para el país, debido a que sustituirá el de las empresas, especialmente las MyPYMES, que actualmente están asumiendo el costo. En agregado, estas empresas no tienen acceso al bajo coste de financiamiento del Estado, sino a tasas más elevadas que oscilan entre 18.2% (menor deudor comercial) y 39% (microcrédito), según cálculos a partir de los últimos datos publicados por la Superintendencia de Bancos sobre la cartera de crédito a noviembre 2016.

El argumento (para justificar el anticipo) de la defensa del flujo de caja del gobierno es sólo uno de varios, aunque este autor piense que es el que tiene más mérito. La propuesta desarrollada arriba es sólo una de muchas posibles, pero de cualquier forma que se elimine el anticipo del ISR, es obviamente un tema controversial. Sin embargo, son estos tipos de temas, con alta presencia de opiniones encontradas, exactamente los que deben tratarse con más urgencia. La forma en que se legisla la fiscalidad es un tema de todos y no puede dejarse por debajo de la alfombra.

Las cadenas de valor

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Las cadenas de valor son los procesos a través de los cuales una empresa, o una economía, transforma los insumos de la producción para entregar un bien o servicio final al mercado. Entender este tipo de procesos es fundamental, ya que permite no solo comprender la estructura de los procesos productivos, sino también formar perspectivas sobre las variables macroeconómicas y su impacto diferenciado en los sectores.

En el caso de República Dominicana, la estructura de las cadenas de valor se puede conocer a través de datos publicados por el Banco Central de la República Dominicana. Estos indican que, por ejemplo, más del 50% de la oferta de GLP, Gas-Oil, Fuel-Oil, y otros productos similares tiene un carácter importado. Esto significa que la mayoría de los procesos productivos en el país, o por lo menos los que utilizan energía eléctrica, directa o indirectamente generan importaciones a través de su cadena de valor.

Entendiendo el componente importado de la cadena de valor de cada sector podemos entender, por ejemplo, cómo una depreciación del tipo de cambio afecta con mayor intensidad a algunos sectores que a otros. También, es posible a través de esta metodología de análisis entender que la caída del precio del petróleo desde 2014 haya significado un crecimiento sostenido del valor agregado (PIB) de República Dominicana; simplemente entenderíamos que el precio de los insumos en la cadena de valor disminuyó, y al mantener estable la producción, la diferencia (que es el valor agregado) aumenta.

Las cadenas de valor no ocurren sólo dentro de la economía de un país, sino también a través del mundo entero. De hecho, la globalización ha acelerado un proceso de transformación de los procesos productivos que ha resultado en que las cadenas de valor tengan un alto grado de separación por países: Es posible que una computadora vendida en cualquier tienda dominicana, por ejemplo, tenga piezas construidas a partir de cobre, extraído de la tierra en Chile, formadas en China, y ensambladas en Japón, para luego ser empacadas en Estados Unidos y ser vendidas en República Dominicana.

La extensión de las cadenas de valor alrededor del mundo tiene múltiples implicaciones económicas también, pero una que afecta particularmente a la República Dominicana es que este nivel de desagregación del proceso productivo hace menos efectiva una política de depreciación del tipo de cambio para ganar competitividad, porque ya la mayoría del valor agregado (que es lo que genera rentabilidad) de los bienes producidos no ocurriría en el país, sino se distribuiría a través del mundo completo.

Viendo los temas anteriormente descritos, se entiende que el análisis de las cadenas de valor, y su correcto entendimiento, son fundamentales para apreciar el porqué de los acontecimientos económicos y permite formar a la vez perspectivas sobre el futuro, y guiar a los hacedores de política en su accionar regulatorio.