Bonos y Cartera: Tácticas de Batalla o de Guerra?

Por septiembre 11, 2013Sin categoría

Las acciones tomadas recientemente por las autoridades demuestran que la política macroeconómica apunta a la estabilidad cambiara, mitigando los efectos sobre el crecimiento a corto plazo.  Las autoridades, como se dice popularmente, están dando la batalla.

Por un lado la medida de incremento de tasas del BC buscó controlar las presiones alcistas del tipo de cambio, pero no pudo lograr una disminución significativa del mismo. Quizás  el proceso de dolarización de los depósitos y la reducción de la liquidez que ya venían sucediendo, limitaron su impacto en el tipo de cambio.

El mercado reaccionó rápidamente a las señales del BC ajustando sus expectativas. Los bancos aumentaron inmediatamente sus tasas sobre los préstamos, como forma de rentabilidad rápida, pero también su tasa en depósitos se ajustó para no perder mayor liquidez.  Otro signo del ajuste de las expectativas del mercado, fue el resultado la semana pasada en la subasta del ministerio de hacienda. Las tasas de oferta se situaron en 16% y 19% a 10 y 15 años respectivamente, lo que se reflejó en una baja adjudicación.

El Gobierno se propone llevar a cabo su plan de gasto, para mitigar el efecto adverso sobre la actividad económica, la inversión y el empleo de las medidas del BC.  Parte de este gasto está presupuestado financiarse con recursos internos.  Con la situación de liquidez actual, el financiamiento con la banca  presionaría más las tasas de interés.  La opción más viable para el gobierno ante esta situación es buscar endeudamiento externo. Así, con  esta medida no presiona más las tasas de interés ni tiene que endeudarse caro, y además quita presión al tipo de cambio.

Tanto la venta de cartera del BR como la emisión de bonos, son salidas acertadas a corto plazo. El BR al mes de julio tenía unos US$1,500 millones en préstamos comerciales en moneda extranjera, de los cuales US$1,200 era al sector público. La tasa de interés promedio de esta cartera es de 7.75%, lo que podría implicar inclusive una ganancia de capital en la transacción para el banco.  La transacción además disminuye la exposición en dólares de la institución, que es alta comparado con el resto del sistema.  La transacción inyecta liquidez en pesos a la banca.

La emisión de bonos es otra alternativa, pero  toma un poco más de tiempo que la venta de la cartera. Esta emisión permitiría un cierre de 2013 favorable, y quién sabe si buscamos lo necesario de 2014 también, en lo que los dólares de la renegociación de Barrick llegan.

Lo cierto es que ambas transacciones cumplen varios objetivos: Por un lado incrementa el flujo de capitales de la Balanza de Pagos, aumentando así las Reservas Internacionales. Por otro lado se inyecta liquidez al sistema financiero, quitando presión sobre las tasas de interés. Adicionalmente, las autoridades mandan la señal de su compromiso con la estabilidad del dúo tasa de cambio y tasa de interés.

Con estas tácticas parece que vamos en camino en ganar otra batalla, importante para lograr una supervivencia y ganar espacio para próximas. Cada una de ellas sin embargo, nos deja con menos soldados.  Las carteras se terminan y la capacidad de endeudamiento disminuye si no crecemos.  Es hora de afinar nuestra estrategia para ganar la guerra y no morir en el intento. La generación de divisas, el crecimiento y la creación de empleo de manera sostenible, son producto de la inversión, la productividad y más exportaciones. Es hora de sentarnos a definir nuestra estrategia de Guerra: Reformas y Voluntad.  De lo contrario esta  operación será un éxito, pero el paciente morirá.