La Economía Política de las Zonas Francas

Por mayo 23, 2014Sin categoría

La economista Lotta Moberg, candidata a PhD. en la Universidad George Mason, presentó, en Barna Business School, Santo Domingo, su investigación sobre las zonas francas y, específicamente, el caso de República Dominicana. Esto precipitó intercambios en los medios de comunicación sobre el futuro de las zonas libres en el país y su posible utilidad en materia de desarrollo. Sin embargo, antes de discutir el caso específico del país y los retos a enfrentar es prudente introducir el tema y hablar un poco sobre la historia de este tipo de estructuras en el país.

¿Qué son las Zonas Francas o Libres?

Son áreas dentro de un país en que se establecen reglas de juego diferente para hacer negocios: Impuestos bajos, mano de obra más barata, facilidades para repatriar capital, etc. Son una forma de lograr soluciones que satisfagan las demandas de grupos de interés ideológicamente opuestos. Además, permiten hacer experimentos económicos que no son factibles, ni políticamente posibles.

En la ciencia económica, como en otras ciencias sociales, es muy difícil hacer experimentos. No es sólo el problema de coordinarlos, sino que pueden tener repercusiones importantes en la salud de una nación. Las zonas francas funcionan como un laboratorio en que se puede evaluar si, por ejemplo, fomentar la inversión extranjera, atraídas por incentivos impositivos o de otro tipo, logra un aumento de la demanda fuera de las zonas francas y, quizás, hasta ocurre un traspaso de conocimiento tecnológico avanzado desde la mano de obra extranjera a la local.

Son una medida que permite complacer dos grupos: los sustitutos de importaciones y los exportadores. También, Moberg resalta que sirven de paliativo al atraer inversión e incrementar exportaciones mientras se logran reformas integrales en la economía

El caso de República Dominicana

Moberg trata, en su presentación, el caso del país, con énfasis en las medidas pro-zonas libres del Dr. Joaquín Balaguer en los 60s. Comenta que la decisión de establecer este tipo de zonas especiales tiene que ser evaluada a la luz de las otras alternativas políticamente viables en el momento que se decide.

En el caso del final de la década de los 60s en República Dominicana, había creciente presión internacional, especialmente estadounidense, para liberalizar la economía. Sin embargo, habían importantes grupos de interés locales (entre los que estaban las personas que perderían su trabajo si se permitía la importación de bienes que sustituirían los manufacturados localmente) que imponían presión al presidente Balaguer desde dentro del país.

Entonces, la incógnita que resulta de este análisis, propuesta por Lotta Moberg, es la siguiente: ¿El modelo de Zonas Francas fue una respuesta a presiones por reformas o por grupos de interés?

El Reto

Lo Organización Mundial del Comercio, desde su Acuerdo General sobre Aranceles Aduaneros y Comercio de 1947, desaprueba subsidios que incentiven las exportaciones. Es importante resaltar que las zonas francas, aunque no constituyen una transferencia directa del Estado a empresas exportadoras, son una forma de subsidio indirecto.

Desde sus inicios las Zonas Francas han aportado grandes beneficios para el país, a través del traspaso tecnológico, mejores prácticas de gestión, creación de empleos en el interior del país, divisas y compras a otros sectores.  El sistema ha atraído claramente inversión extranjera y local.

Ciertamente, el sistema de incentivos del régimen de ZF ha servido como un sustituto de otros elementos de competitividad necesarios para incrementar las exportaciones y atraer inversión.

Durante los últimos años no hemos hecho la tarea y resulta difícil desmontar el sistema de zonas francas en República Dominicana.  Este sistema responde en parte a un marco regulatorio nacional que todavía no ha experimentado las reformas necesarias para que el país sea capaz de desarrollar industrias que no necesiten estímulos adicionales, más allá del necesario para el desarrollo de ciertas actividades por corto periodo de tiempo. Adicionalmente y ante la crisis económica mundial, los sistemas de Zonas Especiales han comenzado a resurgir en muchas economías, que compiten con la nuestra.

El costo de la energía, una estructura tributaria compleja, y la baja productividad de los trabajadores, junto con un mercado laboral poco flexible, son ejemplos de barreras que el país debe superar para poder llegar poder replantear el rol de las  zonas económicas especiales, y con ello fomentar el crecimiento de los sectores representados en estas zonas, incrementar las exportaciones y mejorar las finanzas públicas.

 

Para más información sobre el tema, haga click en el link y vea el ensayo de Lotta Moberg titulado “La Economía Política de las Zonas Económicas Especiales”:

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