Tasa de cambio: ¿somos más vulnerables?

Por diciembre 15, 2014Sin categoría

La crisis de Estados Unidos de 2008 tuvo repercusiones en todo el mundo, especialmente en Latinoamérica por la gran relación comercial entre ellos. Debido a la quiebra de bancos y la mala situación que se vivía en Estados Unidos, la Reserva Federal aplicó una política monetaria expansiva reduciendo las tasas de interés a niveles extremadamente bajos, lo que incentivó una fuga de capitales hacia Latinoamérica en términos de inversión extranjera directa y capitales de corto plazo. La crisis provocó adicionalmente una demanda de metales como depósito de valor. Claramente este incremento en precios de los metales hizo muy atractivo el flujo de inversión extranjera hacia países con gran potencial de recursos naturales, como es el caso de América Latina. Todo esto provocó la apreciación de muchas monedas latinas pero no así el peso dominicano.

¿Fue este escenario perjudicial para economías como la dominicana? No necesariamente. Existe un fenómeno muy reconocido en el ámbito económico llamado “Dutch Disease” (o Mal Holandés), que explica que cuando un país recibe un gran flujo de recursos externo, ya sea por el descubrimiento de un recurso natural o un fuerte incremento en el precio de los mismos, se ocasiona una gran inversión extranjera directa, que provoca una fuerte apreciación en la moneda. Esto a su vez incentiva el flujo de capitales a corto plazo para aprovechar el fortalecimiento de la moneda, lo que ocasiona vulnerabilidad a la estabilidad cambiaria. La apreciación afecta negativamente a los sectores industrial y agropecuario, pues desincentiva las exportaciones y fomenta las importaciones. La falta de competitividad podría llegar a ocasionar pérdidas de empleo, pero sobre todo reducir la capacidad de generación de divisas sostenible. Si bien la inversión extranjera genera en el tiempo empleo y exportaciones, los capitales a corto plazo y su eventual salida pueden provocar una alta depreciación de la moneda y dejar al país con un estancamiento en los otros sectores.

En el gráfico se muestra la depreciación acumulada de varios países de LAC para el período post recesión. Como se observa, la mayor parte de los países observaron una apreciación de su moneda, mientras que República Dominicana fue parte de los pocos países cuya moneda siguió depreciándose.

Pero, ¿por qué depreciamos nuestra moneda cuando otros países de Latinoamérica apreciaron? En primer lugar, a pesar de que no llegamos a apreciar, nuestra tasa de depreciación interanual bajó, de hecho, el promedio de depreciación del peso dominicano respecto al dólar en 2008 fue de 4.3% y pasó a ser de 2.4% en 2010. Además, muchos países de la región cuentan con mercados de valores más desarrollados que el nuestro, por lo cual tuvieron un mayor flujo de capitales de corto plazo. Sin embargo, esto no quiere decir que no entraron capitales a RD, de hecho, Barrick Gold inició sus inversiones en el país a finales del 2009, luego firmamos un contrato de desembolso de dólares con el FMI en 2010, y además hubo inversiones extranjeras de menor magnitud. En segundo lugar, la crisis estaba afectando la economía del país a finales de 2008 e inicios de 2009, y para reactivar la economía, el Banco Central bajó la tasa de política monetaria de 9.5% a finales de 2008 a 4% a finales de 2009, y a su vez la tasa de ventanilla lombarda de 16 a 9.5% en el mismo período. Esto redujo drásticamente las tasas de interés de las entidades financieras, provocando incluso tasas de interés reales (nominales menos inflación) negativas.

depreciacion interanual

tasa de interés real

La entrada de capitales como la Barrick Gold presionó el tipo de cambio a apreciarse, sin embargo, la salida de capitales debido a las bajas tasas de interés, sumado al déficit de cuenta corriente, contrarrestó ese efecto por lo que el peso dominicano se depreció aun cuando otras monedas latinoamericanas se apreciaron. Parte de esta depreciación se convirtió en inflación por el proceso del “Pass-Through”, por lo cual RD tuvo que soportar mayores inflaciones en 2008, 2010 y 2011 que el promedio de LAC.

Volviendo a la pregunta de si fue o no perjudicial esta depreciación para la economía dominicana, de hecho, quizás la misma no fue suficiente. Si bien las políticas permitieron aminorar el efecto “Dutch Disease” y la recesión internacional, sentimos algunos síntomas: entre 2007 y 2013 las exportaciones nacionales (excluyendo Haití, Cánada y las re-exportaciones de petróleo) solamente se incrementaron a una tasa de 3.5% anual, el crecimiento del sector industrial fue solamente 2.74% anual y el crecimiento del turismo fue 2.27% anual. ¿Cómo hubiese sido este resultado sin la reacción de las políticas macroeconómicas? Aunque con una mayor volatilidad, las políticas permitieron incrementar el tipo de cambio real y el crecimiento del PIB, que en promedio de 2008 a 2013 (3.8%), fue mayor al del promedio de Latinoamérica (3.1%).

crecimiento pib real


Fuente: Oanda, Banco Central de la República Dominicana, CEPAL