Retos y costos de la política monetaria moderna

Por marzo 18, 2015Sin categoría

El inicio de programas de intervención monetaria expansiva en los últimos años nos revela algunos de los retos y costos de la política monetaria moderna.

Por un lado, hemos visto que es posible coordinar compras de bonos de forma masiva para incentivar a las economías e impulsar el crecimiento. Este es el caso de los Estados Unidos, que ha dado señales de haber superado su período de recuperación luego de la crisis financiera del 2009.

También se observan resultados no tan buenos: Japón ha sido menos exitoso con un programa similar de compra de activos, pero esto podría responder más a la incapacidad de hacer reformas estructurales a la economía que a debilidades de la política monetaria. Se nota que los objetivos y metas de los bancos centrales pueden ser comprometidos por la timidez de gobiernos reacios a reformar.

De hecho, el éxito del caso en Estados Unidos, es producto de varios elementos: por una lado la agresiva política monetaria logró reactivar el consumo, disminuir las cargas de la deuda, incrementar la exportaciones y hacer crecer ciertos sectores económicos. Pero esto sucede a la par de un encarecimiento de algunos costos de producir en China, que hace más atractivo el Mercado Americano y el desarrollo del Shale Oil.

El costo de una reversión de políticas monetarias

El desmonte del programa de compra de activos estadounidense, sumado al inicio de uno similar en Europa, ha causado que el dólar se aprecie considerablemente frente a muchas monedas, y el caso es especialmente interesante ya que se espera que ambas monedas lleguen a la paridad (1 US$ = 1 €). Esto ciertamente implica un reto para las exportaciones estadounidenses y para la industria local de ese país. Si bien el consumo está jugando un rol importante en la recuperación, el desempeño del sector industrial (exportador y sustituto de importaciones) también.

La depreciación del euro frente al dólar podría tener un efecto negativo de cara al turismo en República Dominicana, ya que ahora los hogares europeos sienten el precio de hospedarse en nuestro país mayor en términos relativos. Este efecto negativo se amplía en la medida que la política monetaria interna incentiva menores niveles de depreciación del peso frente al dólar (lo cual impactó el turismo tanto europeo como desde Estados Unidos).

El impacto del precio del petróleo

En la medida que el precio del petróleo ha experimentado una contracción histórica, se hace más difícil lograr tasas de inflación cercanas a la meta de 2% para muchas economías avanzadas. Esto significa que un choque externo desde los precios internacionales es un riesgo real e importante para contemplar durante la formulación de una política monetaria estratégica. En aquellos países donde el petróleo es un factor de costo (importadores), este efecto puede jugar a favor de la política monetaria; en otros países no.

La apreciación del dólar también impacta el precio del barril, así como el de otros bienes y servicios. De hecho se ven disminuciones en gran parte de los precios de alimentos.

El impacto en la República Dominicana ha sido significativo, incluso causando que la inflación se ubique alrededor de 1%, un nivel históricamente mínimo. Esto ha causado que la tasa de interés real dominicana supere el 5%, lo que tendría un impacto negativo en la actividad económica. A pesar de la fuerte recuperación de la economía en los últimos 12 meses, el crecimiento acumulado desde el inicio de la crisis es en promedio un 4.2%, lo que deja espacio para más crecimiento a mediano plazo sin alto impacto sobre la inflación, a menos que los fundamentos del crecimiento estén más débiles.

Mirando hacia el futuro

En un mundo globalizado, los efectos de la política monetaria no se limitan a sus objetivos directos, sino que tienen implicaciones de largo alcance. Las políticas monetarias de las economías más desarrolladas tienen efectos que van más allá de las fronteras territoriales. Siendo la República Dominicana una economía pequeña y abierta, es imprescindible tomar en cuenta los cambios de política de las naciones desarrolladas. Pero también hay que considerar que la efectividad de las mismas está basada en la capacidad de ir haciendo, en el tiempo, reformas económicas que fortalezcan los fundamentos.