Zonas Francas Dominicanas en el 2015: ¿Qué debe hacer el pueblo dominicano?

Por marzo 19, 2015Sin categoría

La proclamación de la ley No.8-90 de Zonas Francas de la República Dominicana trajo consigo un sinnúmero de beneficios para las empresas de dicha categoría, siendo las principales las exenciones impositivas. Sin embargo, se establecía como condición que, para que una empresa pudiera atenerse a lo establecido en la ley, debía exportar un mínimo de 80 por ciento del valor de los productos manufacturados en la empresa. (Ver figura 1).

Figura 1. Artículo 26 de la Ley 8-90 de Zonas Francas de la República Dominicana

Figura 1

Fuente: Ley 8-90 de Zonas Francas

Desde de la integración de la República Dominicana a la Organización Mundial del Comercio (OMC), el 9 de marzo de 1995, la nación está vinculada al artículo 27, párrafo 2, literal b) del Acuerdo sobre Subvenciones y Medidas Compensatorias (ASMC) (Ver figura 2) donde se establece lo siguiente:

Figura 2. Artículo 27, párrafo 2 del ASMC de la OMC

Figura 2

Fuente: Acuerdo sobre Subvenciones y Medias Compensatorias

El artículo 27 hace referencia al artículo 3 del mismo acuerdo, donde se mencionan las prohibiciones que existen en cuanto a las subvenciones que pueden otorgar las naciones Miembros de la OMC a las empresas que estén en su territorio. La prohibición en cuestión se presenta en el párrafo 1, literal b) de este último artículo que establece:

Figura 3. Artículo 3, párrafo 1 del ASMC de la OMC

Figura 3

Fuente: Acuerdo sobre Subvenciones y Medias Compensatorias

A pesar de que la República Dominicana poseía un Producto Nacional Bruto (PNB) per cápita mayor a US$ 1,000.00, la nación se veía exenta al cumplimiento de este artículo debido a que la data más reciente conocida (PNB de 1990) mostraba lo contrario. Al darse a conocer, en el 2003, que la República Dominicana había roto dicho parámetro, la OMC otorgó una prórroga en dos ocasiones para que se eliminara el incentivo condicionado a la exportación exclusiva de la ley No.8-90, la primera en el mismo año para caducar en el 2007 y la segunda para caducar en el 2015. La eliminación de esta subvención implica un cambio drástico en la política fiscal de la nación, pues el sector de Zonas Francas logró representar alrededor de un 8.25 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB) de República Dominicana en el 2014 y aportó una cantidad de 140,528 puestos salariales en el 2013. Esto situación, sin lugar a dudas, pudo haber sido una de las principales dificultades que habría enfrentado la República Dominicana en el presente 2015.

La Organización Mundial del Comercio redactó en el 2004 un reporte llamado “Updating GNP per capita for Members listed in Annex VII(b) as foreseen in Paragraph 10.1 of the Doha Ministerial Decision and in accordance with the methodology in G/SCM/38 ” donde establece una nueva lista de naciones que están exentas al cumplimiento del artículo 3.1 (a) del ASMC luego de haber actualizado el listado de países que ya habían excedido su plazo y su limitante de poseer el PNB bajo US$1,000.00. El nuevo anexo no incluyó a la República Dominicana, mostrando su crecimiento económico, lo cual lo vinculó inmediatamente al artículo en cuestión. En respuesta, la nación modificó la ley No.8-90 en el 2012 con la reforma fiscal del mismo año, eliminando la exigencia de exportación de 80% del valor de producción de las Zonas Francas, pudiendo acatarse así a las demandas del ASMC.

Sin embargo, el ASMC presenta en su artículo 5 la existencia de las subvenciones recurribles. La OMC las define como subvenciones que:

“no están prohibidas. No obstante, si tienen efectos desfavorables sobre los intereses de otro Miembro pueden ser impugnadas en el marco de la solución de diferencias multilateral o ser objeto de una medida compensatoria.”

Es debido a esto que existen numerosos estudios que, acercándose el final de la segunda prórroga de la OMC, entienden que aún existe una violación al acuerdo y buscan poder llegar a una solución para la problemática. En caso de que las subvenciones recurribles aplicadas en la República Dominicana tengan efectos desfavorables sobre los intereses de otro Miembro, esta deberá recurrir a eliminarlas.

La consultora económica Brenda Villanueva en su artículo del 2014 “El Reto de las Zonas Francas con el Cambio en las Reglas de Juego en el 2015” recopila la siguiente serie de alternativas que pueden resultar viables para solventar la alegada problemática en cuestión sobre la Ley de Zonas Francas:

  • Solicitar la eliminación del pago actual de 3.5% sobre las ventas locales que les exige la Dirección General de Impuesto Internos (DGII), según la última reforma tributaria del 2012, ya que se eliminaría el requisito de ventas al mercado local.
  • Ampliar el período de exención del impuesto sobre la renta para las empresas, que actualmente es por 20 años, a 25 años.

Por otro lado, un equipo de investigación de Harvard University realizó un estudio en el 2012 donde presenta, aparte de abstenerse a tomar cartas en el asunto, otra serie de acciones que se pueden aplicar en respuesta a la situación presente. Las principales acciones incluyen:

  • La creación de una coalición de países que apoyen este tipo de políticas para requerir una nueva prórroga utilizando el sistema de votación de la OMC.
  • Establecer un régimen fiscal compatible con el demandado por la OMC homogenizando parcialmente la estructura tributaria que se posee actualmente.
  • Aplicar una política de regímenes de Sectores Estratégicos similar a la aplicada por Costa Rica donde se establecen parámetros para considerarlos como tal.

Asimismo, esta última alternativa es también abordada en el reporte “Achieving World Trade Organization Compliance for Export Processing Zones while maintaining Economic Competitiveness for Developing Countries” por James J. Walter de la Escuela de Derecho de la Universidad de Duke, donde se propone principalmente cambiar las condiciones bajo las cuales las zonas francas puedan obtener los beneficios que reciben y promover vehementemente la Responsabilidad Social Corporativa (RSC).

En la actualidad, la RSC se ve como un deber de todas las empresas y busca promover el enfoque social de la labor de las mismas. Según el último estudio mencionado, la reforma de la Ley de Zonas Francas debe hacerse en miras a requerir actividades de RSC, ya que las mismas proveen beneficios en tres aspectos diferentes: (i) la reducción de desechos y contaminación de procesos; (ii) la contribución a programas educativos y sociales; y (iii) la ganancia de rendimientos adecuados en los recursos empleados.

Las Zonas Francas dominicanas fomentan la RSC, aportando un aproximado 3 por ciento del empleo total de la nación y un poco más de la mitad de las exportaciones totales. Se ha dado a conocer que las exportaciones netas de las Zonas Francas de la República Dominicana, al tener un resultado positivo, funcionan como apaciguante del déficit que se presenta en las exportaciones netas de la nación. (Ver gráfico 1).

Gráfico 1. Exportaciones Netas en la República Dominicana (En millones de US$)

Grafico 1

Fuente: Banco Central de la República Dominicana (BCRD).

Por otro lado, el empleo formal representó un 35.92 por ciento de los asalariados en el 2014; (Ver gráfico 2) las oportunidades de empleo ofertadas en las Zonas Francas son 100 por ciento formales, lo cual permite determinar que en el 2010 un total de 103,763 personas formaban parte del mercado laboral formal gracias a las Zonas Francas. De acuerdo al gráfico 2, en el porcentaje del empleo formal está incrementando y, junto con él, incrementa el Indice de Desarrollo Humano (IDH) desarrollado por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), mostrando la mejoría en la calidad de vida de los dominicanos y el rol primordial poseen que las Zonas Francas en la misma.

Gráfico 2. Empleo por Formalidad en la República Dominicana

Grafico 2

Fuente: Banco Central de la República Dominicana (BCRD) y Superintendencia de Pensiones (SIPEN).

Luego de un análisis exhaustivo de las diferentes alternativas y tomando en cuenta el importante rol que interpreta las Zonas Francas en la nación, se percibe que la opción que más le conviene a la República Dominicana es establecer sectores estratégicos empresariales, donde pueda brindar beneficios fiscales a la Zonas Francas sin requisitos a la exportación y fomentar la RSC. La única manera de liberarse de la incertidumbre que trae la aplicación de las subvenciones recurribles en cuanto al efecto que pueden tener sobre los demás Estados Miembros es simplemente no utilizarlas. Esto se debe a que hay que prever si una subvención sería desfavorable para otra nación, lo cual, para República Dominicana, es muy poco probable debido al bajo porcentaje que la actividad económica dominicana representa en el mercado internacional. Esto le permite socavar la preocupación que existe en cuanto a las subvenciones recurribles y tomar las medidas de lugar en el próximo Pacto Fiscal.