El problema de agencia y los paracaídas dorados

Por marzo 8, 2017Sin categoría

A medida que las empresas van creciendo, ya sea expandiéndose de manera horizontal o vertical, el manejo de las mismas suele convertirse en uno más complicado y elaborado. Es debido a esto que los empresarios deben evaluar con detenimiento el proceso de expansión de su negocio, pensando en cuándo es el momento justo y cuál es el método más factible para hacerlo.

Cuando una empresa llega al punto en el cual quien la opera y/o supervisa no es necesariamente el propietario, existe la posibilidad de que existan diferencias en las respectivas visiones sobre cómo y hacia dónde debe dirigirse la empresa. En esta situación yace la definición de lo que hoy se conoce como el problema de agencia. A la hora de analizar el futuro de una empresa, se hace sumamente necesario contemplar la posibilidad de problemas de agencia y establecer planes de contingencia para cuando esto suceda. En numerosas ocasiones, con tal de que los directores de las empresas públicas y/o privadas no se desvíen de los lineamientos planteados por la institución, se sujetan los beneficios de los directores directamente a las utilidades de las empresas.

En el caso de que se presente un problema de agencia, el cual provoca que la empresa no maximice sus utilidades, se denomina a esos ingresos no percibidos como costos de agencia. El gobierno corporativo, o el mecanismo a través del cual se maneja una empresa, busca minimizar esos costos de agencia mediante el control estricto del problema de agencia. Un ejemplo en el cual el gobierno corporativo no se ve con la necesidad de minimizar este tipo de costos, es cuando la propiedad de la empresa se encuentra sumamente distribuida, lo que permite a los accionistas o participantes de la sociedad a asumir dichos costos, dado que los mismos se vuelven menos significativos individualmente.

Una práctica que está siendo adoptada cada vez más por los gobiernos corporativos de las distintas empresas alrededor del mundo es la adquisición de distintas empresas con tal de aumentar su participación y poder de mercado. Esto suele ser visto como una práctica de mercado hostil y causa una resistencia ocasional, llevando a que se adopten medidas generalizadas que buscan evitar dichas adquisiciones. Dentro de dichas medidas, una de las más utilizadas es la implementación de paracaídas dorados. Conocidos usualmente como pagos por cesantías, los paracaídas dorados son llamados de esta manera porque suelen ameritar el pago de una cantidad de dinero sumamente elevada en caso del despido de funcionarios de altos puestos. Dado esto, se hacen menos atractivas las adquisiciones hostiles de empresas pequeñas.

No obstante, se puede argumentar que la práctica de implementación de paracaídas dorados puede aumentar el problema de agencia, pues los directivos tendrían un apalancamiento frente a los propietarios ya que despedirlos se hace bastante costoso para la empresa. En este sentido, deben evaluarse no solo la posibilidad de problemas de agencia, sino también la posibilidad de adquisición hostil sobre su empresa, y en base a esto ponderar la decisión sobre implementar o no los paracaídas dorados.