La economía que corre por las venas

Por abril 20, 2017Sin categoría

La salud no lo es todo, pero sin ella todo lo demás no es nada. Esto mencionado en una ocasión por el filósofo alemán Arthur Schopenhauer abre espacio para una plétora de incógnitas que nos hacen cuestionar cómo todo está relacionado con la salud. La economía como concepto y disciplina no es la excepción.

En muchas ocasiones el ciudadano común puede poseer un concepto erróneo de lo que es la economía y asociarla solamente al dinero y a algunas informaciones que escuchan en las noticias como los son las cifras de inflación y desempleo. Sin embargo, economía es mucho más que eso, y es posible hacer una analogía entre economía y salud para demostrarlo.

Podemos identificar a un economista y sugerir que, dentro de su área de trabajo, este puede ser considerado como un médico. Al igual que no todas las personas son iguales, no todas las economías lo son (ver sistemas económicos), y por ende no reaccionarán de igual manera a las medidas de solución que existen. Cuando lo vemos detenidamente, nos percatamos de que el economista observa síntomas (indicadores económicos) y receta distintos medicamentos (políticas) para poder curar la enfermedad (fenómeno económico). Así como muchos de estos malestares aún no son curables por la medicina moderna, aún no conocemos todas las políticas necesarias para curar todos los fenómenos económicos.

La relación realmente interesante se da al momento de entender el efecto que tiene la opinión y experiencia de un economista sobre la salud (el bienestar) de su paciente (economía). Si imaginamos un país cuya economía está sufriendo de altos niveles de desempleo, bajos niveles de crecimiento y además de eso posee elevada inflación, a este fenómeno se le llama estanflación y puede ser catastrófico para una economía. Lamentablemente, no se conoce la causa exacta que produce una estanflación por lo que esta no puede ser atacada. No obstante, sí se conocen los síntomas que está presentando, por lo que se decide tratar de controlar estos.

El verdadero desafío del economista hacedor de política está en detectar cuál es la mejor medida para solventar los problemas de una economía. Sin embargo, siempre debe tomar en cuenta que dicha decisión afectará la vida de miles o millones de personas y que esto no debe ser tomado a la ligera. Una situación similar se le presenta al médico cuando este debe tomar una decisión respecto a la salud de su paciente.

Además, es necesario mencionar que las decisiones de los hacedores de política poseen un fuerte efecto sobre todos los sectores de la economía, entre esos el sector salud. Por ejemplo, un simple aumento de los precios de petróleo lleva a un aumento en los costos de transporte de los suministros de salud; por lo que se encarece el costo de poder obtener una buena atención médica y consecuentemente puede significar algo desastroso para muchas personas que necesiten dicha atención. Es por esto y más que el economista debe considerar una amplia gama de factores a la hora de tomar una decisión.

Este análisis es tan solo una pincelada de toda la relación que posee la economía con la salud, pero es un primer acercamiento para permitir la compresión de nuestro trabajo como economistas. No hace falta nada más que hacer un llamado a la población a entender que la economía y las medidas que se toman para estabilizarla son objeto de mucho análisis y a pesar de ser virtualmente imposible, se intenta controlar mediante todos los factores posibles. Al igual que los pacientes, un país no reacciona de la misma manera a un conjunto de políticas (recetas); aunque siempre se esperarán los mejores resultados.