Adictos al crecimiento

wp_287647_20160206-DJI_0151-HDR-1200x800byDronestagram-copy.jpg

Desde el tercer trimestre de 2013 al primero de 2017 la economía dominicana mantuvo un crecimiento interanual de su Producto Interno Bruto (PIB) por encima de 5%, su tendencia de largo plazo. Este nuevo normal nos enseñó a esperar tasas de expansión altas en perpetuidad, haciéndonos en la práctica adictos al crecimiento.

La historia nos enseña que alrededor del 40% del tiempo el crecimiento del PIB dominicano se encuentra por debajo de 5%, que es el nivel de crecimiento de tendencia o natural que se ha estimado desde tanto el sector público y privado como el coherente dados los fundamentos de la economía. Es entonces un poco atrevido pensar que siempre contaremos con tasas casi 2% por encima de la tendencia en promedio, como ocurrió en los últimos 15 trimestres.

Durante el pasado reciente la economía dominicana fue impulsada, entre muchos factores, por la reducción drástica del precio del petróleo, la recuperación de Estados Unidos y Europa (sector turismo), la entrada en vigor del mecanismo de los fideicomisos y fuertes obras de infraestructura gubernamental (sector construcción) y un crecimiento robusto de la cartera de préstamos (sector financiero).

Es importante resaltar que las perspectivas de crecimiento de Estados Unidos y Europa son moderadas, debido a una diversidad de factores como la normalización de su política monetaria, posibles reformas fiscales regresivas, bajo crecimiento de los salarios, entre otros factores. El impulso del gasto público del Estado Dominicano al sector construcción ya se ha reducido, notándose en los últimos resultados revelados preliminarmente por el Gobernador del Banco Central que la industria constructora creció 0% en el período enero-agosto de este año comparado con el pasado.

A pesar de que la cartera de préstamos de República Dominicana mantiene un crecimiento moderado, se nota una reducción de los desembolsos acumulados al mes de agosto de RD$23 mil millones, atribuida de manera importante al sector público relacionado a la salud, que fue contrarrestado por el alto crecimiento de los desembolsos para préstamos de consumo. La morosidad del sector también se mantiene tendiendo lentamente al alza, impulsada por exactamente estos préstamos destinados al consumo.

Un crecimiento promedio por debajo de 5% por cierto tiempo es inevitablemente una señal de alerta, pero no una de pánico. Las autoridades monetarias ya han tomado medidas importantes para evitar que el crecimiento caiga de manera precipitada, y la entrada en vigor del pacto eléctrico debe ser un componente importante de impulso a la productividad de los negocios dominicanos en el mediano y largo plazo. Queda pendiente una discusión seria de la fiscalidad, pero no se puede hacer todo a la vez. Es de esperar, entonces, que durante los próximos trimestres nos enfrentemos y asimilemos la realidad de que nuestro PIB no va a expandirse siempre a tasas elevadas, haciendo aún más importante trabajar las reformas estructurales necesarias para impulsar la productividad, exportaciones y la industria nacional, y quizás convirtiéndonos un poco menos adictos al crecimiento.