Presiones sobre el final de año

Por noviembre 27, 2017Sin categoría

A pesar de que desconocemos las cifras oficiales correspondientes al desempeño económico de los últimos meses de 2017, el largo tiempo que hemos esperado para su publicación nos deja con la hipótesis de que el fin de esta historia podría no ser el esperado. Es cierto que las autoridades monetarias han tomado medidas de trascendencia económica en este segundo semestre que han tenido como objetivo reactivar la chispa de crecimiento económico que se vio desde el 2014 en la República Dominicana. No obstante, la ley de la gravedad y la teoría del ciclo económico coinciden en que el crecimiento de la economía dominicana, luego de haber estado en altos niveles, es de esperar que vuelva a su senda potencial.

En la presentación de las estadísticas de desempeño económico a agosto de 2017, el gobernador del Banco Central planteó que la institución tiene buenas expectativas de que el comportamiento macroeconómico del resto del año asegurará un crecimiento real del Producto Interno Bruto (PIB) de 5%. Ahora que el panorama internacional está más agitado, los precios del petróleo están volviendo a aumentar, la inversión gubernamental ha disminuido y que los niveles de deuda pública están en máximos históricos, es menos probable que se alcance la tasa de crecimiento anteriormente mencionada.

Es cierto que al observar las estadísticas publicadas podemos percatarnos de un aumento significativo en la cantidad de préstamos otorgados y que la disminución de los desembolsos acumulados respecto al año pasado pasó de estar en 7.0% en abril a 2.4% en septiembre. De hecho, esto es hasta aplaudible. Pero también, los demás indicadores de actividad económica como las operaciones y recaudaciones de impuestos sobre el ITBIS señalan que la economía aún continúa con su ritmo de desaceleración. Además, la caída pronunciada que se ha visto en las reservas internacionales evidencia las crecientes presiones que existen sobre la relación cambiaria del peso dominicano. Es posible que para contrarrestar estos efectos sea necesario tomar medidas más contundentes y adicionales a las de políticas de expansión monetaria y suavización de la depreciación.

Habiendo crecido un 4% a agosto de 2017, tan solo queda un mes para finalizar este año y al parecer las autoridades apuestan a que el crecimiento aumente para este último trimestre. Durante los últimos 10 años, tan solo se han visto 3 ocasiones (2009, 2013 y 2014) en las que el crecimiento acumulado de agosto ha sido menor que el crecimiento de final de año. Cabe señalar que las medidas monetarias implementadas en 2013 fueron similares a las de este año, pero el entorno macroeconómico era distinto.

El combustible que ha alimentado la locomotora del crecimiento dominicano se está agotando y para alejarse de la “temida” – pero perfectamente natural – desaceleración económica podría ser necesario que ocurra un milagro de estilo deus ex machina cuya proveniencia sea completamente de origen inesperado. En los últimos años, la política monetaria ha contribuido de manera importante en el “sueño dominicano” de crecer sin ningún tipo de descanso. Tal vez en estos momentos sería prudente abordar la coyuntura a partir de la estructura y alejarnos un poco de esta misión que está causando tanta presión sobre este fin de año.

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