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Andrea Reid

Inversión Greenfield

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Los proyectos Greenfield (GI, siglas en inglés) son un tipo de Inversión Extranjera Directa (IED) donde un inversionista no residente en el país construye desde cero las instalaciones para la puesta en operación de un proyecto, negocio, o subsidiario en un país en el extranjero, habiendo traído todo el capital necesario desde el exterior, inyectando así, divisas a la economía.

Este tipo de IED es el más riesgoso para el inversor, pero el más beneficioso para la economía receptora ya que promueve el desarrollo y estimula el empleo desde la construcción de las edificaciones, hasta la puesta en operación del negocio, además de contribuir en la capacitación de estos empleados, que se convierten en multiplicadores del “knowhow” obtenido. Esta es la razón por la cual muchos países, específicamente economías en desarrollo, tienden a ofrecer beneficios fiscales y subsidios a empresas que establezcan proyectos greenfield.

El término “greenfield’’, finca verde en español, proviene de la idea en que una compañía extranjera levanta una empresa preparando y trabajando el terreno. GI se distingue de otros tipos de IED, por ejemplo, de fusiones y adquisiciones (M&A, por sus siglas en inglés), ya que el inversionista mantiene total y completo control sobre su proyecto desde la planeación y la construcción, hasta la puesta en operación de su negocio. En contraste, en M&A, el adquiriente obtiene las instalaciones y la masa laboral de la compañía comprada.

Beneficios para inversionistas greenfield:

  • Control total en el proyecto desde el diseño de la instalación hasta la puesta en operación de la empresa,
  • Construcción de la edificación en base a las especificaciones y necesidad del negocio o inversionista,
  • Control de la producción y calidad de los productos o servicios ofrecidos,
  • Capacitación del personal en base a su labor específica,

Perjuicios para inversionistas greenfield:

  • Conlleva muy alto riesgo político y económico,
  • Alto costo de inversión y construcción,
  • Altos riesgos legales,
  • Mayor tiempo para poder entrar en operación y producir debido al tiempo de construcción (mientras M&A duran de 6 meses a 1 año en negociaciones, inversiones greenfield toman más de 1 año para entrar en operación),
  • El proceso de construcción crea un compromiso de largo plazo del negocio en el país.

 

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El Internet de las Cosas

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La manera en que trabajamos y vivimos hoy en día se ha visto influenciada por los avances tecnológicos y la interconectividad que se ha llevado a cabo, específicamente en la última década.

El internet de las cosas (IoT, por sus siglas en inglés) es uno de los avances que ha alzado un sinnúmero de debates y cuestionamientos debido a su efecto potencial en cómo ha y podría continuar impactando la manera en que los seres humanos -y los objetos-, viven, trabajan y se relacionan entre sí. El IoT ha demostrado poder contribuir con la reducción de desechos -en la industria, por ejemplo- y la mejora en la productividad de las cosas, las personas y hasta de las ciudades debido a las numerosas oportunidades que este ofrece y a la mentalidad de que “todo puede estar conectado”.

 ¿Pero, que exactamente es el internet de las cosas?

El internet de las cosas es la capacidad que se le ha dado a los millones de dispositivos alrededor del mundo de poder conectarse a la red de Wi-Fi, y a través de esto, realizar lo que les asignamos y entonces controlar lo que hacemos. Esto ha permitido agregar un nivel de inteligencia digital a productos simples, y abarca todo desde las TV, aparatos de cocina (tostadoras, cafeteras…), bocinas, carros, luces, motores, timbres, cámaras, y prácticamente todo lo que tenga un botón de ‘On/Off’.

Existen muchas razones por las cuales las personas desean tener tantos dispositivos conectados y hablando entre ellos. Considera, por ejemplo, que tu despertador esté conectado a la máquina de hacer café, y todas las mañanas este mande una señal a la cafetera para preparar el café junto con la alarma despertadora. O poder controlar toda la iluminación y sonido de tu casa desde el lugar que quieras a través de un Tablet. O prender y apagar las luces con unas palmadas o un “hey Google: apaga las luces”. O que accesorios tecnológicos estén constantemente monitoreando tu actividad física y niveles de salud, como ritmo cardíaco y recordarte beber agua. O que tu carro o celular pueda avisarte con antelación de algún choque o cierre de vía en tus rutas frecuentes. O que los motores de los aviones puedan transmitir información para asegurar que estén trabajando a su potencial. O que sensores contribuyan con el ahorro de energía en ciudades. Muy conveniente. ¿No?

Un análisis de la compañía de servicios profesionales norteamericana Gartner, estima que para el 2020, habrán más de 26 mil millones de dispositivos conectados -un aproximado de tres dispositivos por cada habitante del planeta-.

Sin embargo, la privacidad y seguridad es uno de los temas más sensibles cuando se habla del internet de las cosas, ya que estos dispositivos y sensores tienen acceso y recolectan un sinnúmero de información –desde lo que uno hace en su día a día (hora de despertar, ruta, horario, visitas, entre otras), hasta lo que uno dice en sus hogares y reuniones-. Este tema se ha convertido en un tema de debate entre los ciudadanos y las empresas, debido en parte al creciente número de ataques cibernéticos, rastreos y robos de identidad. A pesar de esto, no se ha provocado un des aceleramiento en el crecimiento de dicha tecnología. En contraste, de acuerdo con una publicación de comScore en la revista de Business Insider en 2018, la adopción de IoT en el mercado norteamericano creció un 54% de diciembre 2017 a febrero 2018.

Se espera que el IoT tenga un efecto significativo en una amplia variedad de actividades y negocios incluyendo la agricultura, manufactura, transporte, defensa, logística, bancos, hospitalidad, salud, entre otros. Entre los beneficios del IoT más pronunciado para las empresas sería mayor acceso a data sobre sus clientes y sistema interno, y entonces una mejor y más precisa capacidad para mejorar sus productos y servicios.

Por otro lado, entre las compañías que han otorgado mayor inversión monetaria y tiempo a este tipo de tecnología se encuentran: Microsoft, Amazon, Google, IBM, Verizon, Garmin entre otras.


Las apreciaciones expresadas en este artículo no constituyen bajo ningún concepto recomendaciones que puedan utilizarse como punto de partida sobre decisiones inversión, gestión empresarial, finanzas personales o cualquier otro tipo de decisión. Este artículo es solamente un ejercicio intelectual y de opinión sin ningún fin de asesoría o toma de decisión. Esta publicación podría modificarse posterior a su publicación en la medida que se conozca nueva información sobre la emisión y sus condiciones.