All Posts By

Enrique Penson Brisindi

Adictos al crecimiento

Por | Sin categoría | No Comments

Desde el tercer trimestre de 2013 al primero de 2017 la economía dominicana mantuvo un crecimiento interanual de su Producto Interno Bruto (PIB) por encima de 5%, su tendencia de largo plazo. Este nuevo normal nos enseñó a esperar tasas de expansión altas en perpetuidad, haciéndonos en la práctica adictos al crecimiento.

La historia nos enseña que alrededor del 40% del tiempo el crecimiento del PIB dominicano se encuentra por debajo de 5%, que es el nivel de crecimiento de tendencia o natural que se ha estimado desde tanto el sector público y privado como el coherente dados los fundamentos de la economía. Es entonces un poco atrevido pensar que siempre contaremos con tasas casi 2% por encima de la tendencia en promedio, como ocurrió en los últimos 15 trimestres.

Durante el pasado reciente la economía dominicana fue impulsada, entre muchos factores, por la reducción drástica del precio del petróleo, la recuperación de Estados Unidos y Europa (sector turismo), la entrada en vigor del mecanismo de los fideicomisos y fuertes obras de infraestructura gubernamental (sector construcción) y un crecimiento robusto de la cartera de préstamos (sector financiero).

Es importante resaltar que las perspectivas de crecimiento de Estados Unidos y Europa son moderadas, debido a una diversidad de factores como la normalización de su política monetaria, posibles reformas fiscales regresivas, bajo crecimiento de los salarios, entre otros factores. El impulso del gasto público del Estado Dominicano al sector construcción ya se ha reducido, notándose en los últimos resultados revelados preliminarmente por el Gobernador del Banco Central que la industria constructora creció 0% en el período enero-agosto de este año comparado con el pasado.

A pesar de que la cartera de préstamos de República Dominicana mantiene un crecimiento moderado, se nota una reducción de los desembolsos acumulados al mes de agosto de RD$23 mil millones, atribuida de manera importante al sector público relacionado a la salud, que fue contrarrestado por el alto crecimiento de los desembolsos para préstamos de consumo. La morosidad del sector también se mantiene tendiendo lentamente al alza, impulsada por exactamente estos préstamos destinados al consumo.

Un crecimiento promedio por debajo de 5% por cierto tiempo es inevitablemente una señal de alerta, pero no una de pánico. Las autoridades monetarias ya han tomado medidas importantes para evitar que el crecimiento caiga de manera precipitada, y la entrada en vigor del pacto eléctrico debe ser un componente importante de impulso a la productividad de los negocios dominicanos en el mediano y largo plazo. Queda pendiente una discusión seria de la fiscalidad, pero no se puede hacer todo a la vez. Es de esperar, entonces, que durante los próximos trimestres nos enfrentemos y asimilemos la realidad de que nuestro PIB no va a expandirse siempre a tasas elevadas, haciendo aún más importante trabajar las reformas estructurales necesarias para impulsar la productividad, exportaciones y la industria nacional, y quizás convirtiéndonos un poco menos adictos al crecimiento.

 

Entradas recientes / Ver todas las entradas

En lo que el hacha va y viene

Desde inicios de 2014, la economía dominicana logró mostrar un excelente desempeño económico. Trimestre a trimestre pudimos ver altos niveles de crecimiento atado a bajas tasas de inflación, fluctuaciones cambiarias…

Adictos al crecimiento

Desde el tercer trimestre de 2013 al primero de 2017 la economía dominicana mantuvo un crecimiento interanual de su Producto Interno Bruto (PIB) por encima de 5%, su tendencia de…

Crónicas de una normalización anunciada

¡El tío Sam lo hace de nuevo! En un país como República Dominicana es inevitable dedicar unas líneas al fenómeno sin precedentes que protagoniza uno de los escenarios más relevantes…

Facturando a los estudiantes

Por | Sin categoría | No Comments

La educación es uno de los derechos humanos fundamentales, siendo capaz de transformar sociedades para bien y apoyar el desarrollo de las naciones; su poder no puede ser subestimado. Por lo anterior, es una pena que algunas iniciativas de los participantes del sector no parezcan estar potenciando el desarrollo académico y personal, sino facturando a los estudiantes.

La matemática básica que se enseña en primaria y secundaria no ha cambiado en el último siglo, igual así para la clase de lengua española, física, química y biología, entre otras materias. Habiendo visto esto, sorprende que sea necesario cambiar la edición de los libros de texto académico cada pocos años, haciendo imposible que se construyan bibliotecas compartidas de libros para que las familias dominicanas, que en su mayoría no tienen ingresos altos, no carguen con este alto costo.

El bienestar que traería una congelación de la edición de los compendios educativos que se obliga a comprar a los padres y madres no sólo tiene beneficios importantes en materia de reducción de costos, sino también reduce el pasivo ambiental del país. La impresión, y posterior desecho, de cientos de miles de libros regularmente es un tema que no puede ser ignorado en una discusión seria sobre la sostenibilidad ambiental del país; el cuidado de nuestro ambiente se siente especialmente relevante cuando acabamos de vivir semanas tensas, esperando el paso de un huracán que ha sido catalogado como uno de los más fuertes jamás registrado.

Proponer la congelación de las ediciones de los libros educativos en el país no es un tema poco controversial. El entramado de relaciones comerciales detrás de este negocio es complejo y arropa sectores con alto poder económico y político. La iniciativa debe venir desde agrupaciones de padres y el mismo sector público. El Ministerio de Educación evaluaría la justicia de las reglas de juego actuales y su pertinencia a la luz del importante impulso que el Gobierno ha dado a la educación.

Más allá de quedarnos con las ediciones actuales de los libros de texto que se exigen a los estudiantes, y evitar los sobre costos de sustituir el inventario completo con alta frecuencia, una propuesta más ambiciosa sería prescindir del todo de la figura del libro de texto. Actualmente un set de libros promedio para un estudiante, que tiene que ser comprado cada año, puede costar cinco mil pesos, o incluso más, mientras que por US$100 (RD$4,723 al tipo de cambio actual) se puede adquirir una tableta que duraría durante todo un bachillerato y tiene el potencial de guardar dentro de sí miles de libros, además de que libera al estudiante de cargar con el peso de una mochila llena.

El tratamiento justo de los estudiantes y el bienestar económico de sus familias, a través de políticas que abaraten el costo de la educación con la congelación de las ediciones actuales de los libros de texto o su sustitución por herramientas tecnológicas más eficientes y menos costosas, es un tema que queda pendiente en República Dominicana si se quiere trabajar seriamente la mejora de nuestro capital humano.

Entradas recientes / Ver todas las entradas

En lo que el hacha va y viene

Desde inicios de 2014, la economía dominicana logró mostrar un excelente desempeño económico. Trimestre a trimestre pudimos ver altos niveles de crecimiento atado a bajas tasas de inflación, fluctuaciones cambiarias…

Adictos al crecimiento

Desde el tercer trimestre de 2013 al primero de 2017 la economía dominicana mantuvo un crecimiento interanual de su Producto Interno Bruto (PIB) por encima de 5%, su tendencia de…

Crónicas de una normalización anunciada

¡El tío Sam lo hace de nuevo! En un país como República Dominicana es inevitable dedicar unas líneas al fenómeno sin precedentes que protagoniza uno de los escenarios más relevantes…

Dos formas de contabilizar: percibido y devengado

Por | Sin categoría | No Comments

¿Registro el ingreso cuando lo facturo o cuando efectivamente lo cobro? La diferencia entre ambos casos se explica a través de los criterios contables de lo percibido y lo devengado. Estos conceptos son esenciales para entender la contabilidad de cualquier emprendimiento, sea grande o pequeño.

El principio contable de lo devengado implica que las transacciones de una empresa deben ser plasmadas en libros cuando ocurren, y no necesariamente cuando el efectivo se recibe. En contraste, cuando se utiliza el criterio contable de lo percibido, todas las transacciones se asientan en el momento que el dinero cambia de manos.

Si una empresa contabiliza bajo el criterio de lo devengado y esta vende un servicio a otra con un acuerdo de pago a 180 días, de todos modos, se registra este ingreso en el mes en que se realizó dicha venta. En vez de agregar dinero a la cuenta de efectivo dentro de los activos, se efectúa el registro en una partida llamada cuentas por cobrar; cuando el pago se realice dentro de los 180 días se reduce esta cuenta y se aumenta la de efectivo, sin afectar el estado de ingresos y gastos.

El reto del manejo del flujo de caja dentro de un negocio radica en entender la diferencia entre los criterios contables de lo percibido y lo devengado. Es posible que los libros contables, que en República Dominicana se llevan bajo el criterio devengado, muestren un estado de ingresos y gastos que refleje bonanza económica. Sin embargo, esto simplemente podría reflejar una importante acumulación de cuentas por cobrar, lo que compromete la capacidad de cumplir con los compromisos de corto plazo (como la nómina, impuestos, financiamientos).

Es una situación común y conocida que las empresas pequeñas se enfrentan a un gran reto al facturar a clientes importantes, ya que debido al criterio contable devengado tienen que reportar sus ingresos en el mes que facturan, aunque no hayan cobrado el efectivo. A la hora de pagar el anticipo y el ITBIS del mes, la autoridad tributaria exige de todas formas sus impuestos, sin observar la diferencia entre lo percibido y lo devengado.

En la medida que los agentes económicos están capacitados para entender la diferencia entre estos dos enfoques de contabilidad, tienen mejores herramientas para gestionar tanto sus finanzas personales como sus emprendimientos. Es por lo anterior que la educación económica y financiera, que incluya un capítulo sobre la contabilidad, es esencial para el desarrollo de las pequeñas y medianas empresas, que están llamadas a ser un motor de desarrollo social y económico de la República Dominicana.

 

Entradas recientes / Ver todas las entradas

Instituciones de la sociedad y su poder

“Para hacer buena economía, se debe tener en cuenta que las personas son humanas”. Mencionado por el último ganador del Premio Nobel de Economía, Richard Thaler, este supuesto aboga a…

La competencia monopolística

En muchos mercados del mundo, las empresas compiten unas con otras por capturar la mayor parte de la demanda de estos y obtener las ganancias máximas posibles, pero ¿cómo es…

¿Qué son las operaciones del Banco Central?

Existen tres tipos de operaciones que pueden ser utilizadas por los bancos centrales para aumentar o disminuir los billetes y monedas que están circulando en la economía: operaciones de mercado…

Subagentes Bancarios: reflectores de un problema estructural

Por | Sin categoría | No Comments

Los subagentes bancarios son una herramienta muy efectiva de acercar el sistema financiero a las personas y reducir el costo operativo de los bancos, y actualmente permiten estimar la magnitud de un problema estructural de la República Dominicana: la informalidad y el uso excesivo de efectivo.

Los subagentes bancarios funcionan de la siguiente forma: en vez de abrir una sucursal en cierta localidad, el banco se acerca a un supermercado pequeño, colmado o farmacia (canales principales actualmente) y lo capacita con las facilidades para servir como intermediario entre las personas y el banco. Ahora este puede realizar operaciones como depósitos, transferencias, pagos de préstamos, recepción de remesas, solicitudes de productos, entre otras.

Durante el primer trimestre de 2017 los subagentes bancarios transaron RD$2,062 millones, según las estadísticas de la Superintendencia de Bancos (SIB), un crecimiento importante frente al primer trimestre del que se tiene datos (julio-septiembre 2015), en que se transó sólo RD$431 millones. Estas fueron transacciones que no tuvieron que ocurrir en una sucursal bancaria normal, ahorrando así tiempo para el cliente y para la entidad financiera.

Hay que notar que, el 75% del monto total transado de estas operaciones durante el primer trimestre de este año, corresponde a retiros y depósitos de efectivo y/o cheque. Esto cuestiona el nivel de bancarización real de la población, que opta por el efectivo antes que los otros productos del sistema, como las transferencias electrónicas y el uso de tarjetas de crédito o débito.

No parecería que la decisión de optar por efectivo en República Dominicana responda a un tema de disponibilidad de productos electrónicos/tecnológicos, ya que el Banco Central reporta que a la fecha existen tres millones de usuarios de internet banking, más de cuatro millones de tarjetas de débito, ambos números cercanos a la estimación de la misma institución sobre el total de empleados del país: 4.3 millones.

¿Por qué los hogares dominicanos optan por el uso de efectivo entonces? Podría ser por desconocimiento del uso de los productos, falta de confianza en las entidades financieras, el hecho de que una parte importante del consumo de los hogares se hace en establecimientos informales, una cultura de ahorrar “debajo del colchón”, entre otros. Y como muchas problemáticas en la economía dominicana, la solución es educación.

El Banco Central de la República hizo un diagnóstico sobre la falta de educación económica y financiera en el país a través de encuestas, y formuló un Plan Estratégico de Educación Económica y Financiera (ENEEF), en conjunto con varias instancias del Estado Dominicano. En los próximos años debemos ver los frutos de esta iniciativa, maximizando el potencial del sistema financiero y empoderando a todos los ciudadanos y ciudadanas a desenvolverse de manera más segura y eficiente en sus transacciones.

Entradas recientes / Ver todas las entradas

En lo que el hacha va y viene

Desde inicios de 2014, la economía dominicana logró mostrar un excelente desempeño económico. Trimestre a trimestre pudimos ver altos niveles de crecimiento atado a bajas tasas de inflación, fluctuaciones cambiarias…

Adictos al crecimiento

Desde el tercer trimestre de 2013 al primero de 2017 la economía dominicana mantuvo un crecimiento interanual de su Producto Interno Bruto (PIB) por encima de 5%, su tendencia de…

Crónicas de una normalización anunciada

¡El tío Sam lo hace de nuevo! En un país como República Dominicana es inevitable dedicar unas líneas al fenómeno sin precedentes que protagoniza uno de los escenarios más relevantes…

La realidad de las exportaciones dominicanas

Por | Sin categoría | No Comments

Las exportaciones dominicanas mantienen buen crecimiento durante este año, pero con un alto grado de concentración. Incluso, este crecimiento se dio principalmente en productos cuya venta al exterior tiene condiciones especiales, lo que habla sobre la reducida capacidad del sector exportador de generar crecimiento sin un impulso extraordinario desde la política pública.

Al mes de mayo de 2017, República Dominicana exportó US$3.6 mil millones, logrando un crecimiento de US$200 millones (6%) sobre el mismo período del año anterior. Este crecimiento ha sido impulsado principalmente por siete productos, que explican más que la totalidad del aumento: Oro, ferroníquel, aparatos de telefonía, azúcar, cigarros, medicamentos y tabaco.

Revisando los siete grupos de bienes anteriores, se nota que:

  • Dos (2) corresponden a minería (con tratamiento fiscal y procesal especial).
  • Cuatro (4) a zonas francas (régimen tributario especial).
  • Uno (1), el azúcar, tiene un tratamiento especial al venderse a Estados Unidos, ya que pertenece al programa de cuotas de importación de EE. UU., usando un precio especial que se ha ubicado en el 2017 alrededor de 66% por encima del de libre mercado internacional.

¿Qué significa lo anterior? Parecería que a las exportaciones en República Dominicana se les dificulta crecer de manera significativa sin el apoyo directo del Estado. ¿Qué ha pasado con las otras exportaciones? La venta de productos diferentes de los siete mencionados disminuyó 2% a mayo 2017, impulsada por la reducción de las exportaciones de instrumentos y aparatos de medicina, camisetas, bananas, artículos de joyería, cacao y calzado.

Hay que resaltar, además de la situación de concentración de las ventas al exterior, que el crecimiento de las importaciones duplicó el de las exportaciones, lo que perjudica el déficit de balanza comercial.

Tratar la deficiencia en la capacidad de generar divisas en República Dominicana en base a la producción de bienes es un tema de todos. La reforma al sistema educativo es un gran logro en el largo plazo, pero debemos verificar que las otras iniciativas contempladas en la Estrategia Nacional de Desarrollo no se queden en el papel. En la medida que exportemos más, contamos con más ingresos, le tememos menos a la depreciación del tipo de cambio, e impulsamos el bienestar económico del país.

Entradas recientes / Ver todas las entradas

En lo que el hacha va y viene

Desde inicios de 2014, la economía dominicana logró mostrar un excelente desempeño económico. Trimestre a trimestre pudimos ver altos niveles de crecimiento atado a bajas tasas de inflación, fluctuaciones cambiarias…

Adictos al crecimiento

Desde el tercer trimestre de 2013 al primero de 2017 la economía dominicana mantuvo un crecimiento interanual de su Producto Interno Bruto (PIB) por encima de 5%, su tendencia de…

Crónicas de una normalización anunciada

¡El tío Sam lo hace de nuevo! En un país como República Dominicana es inevitable dedicar unas líneas al fenómeno sin precedentes que protagoniza uno de los escenarios más relevantes…

Real vs Nominal

Por | Sin categoría | No Comments

¿Qué significa cuando los economistas hablamos de cifras “reales” o “nominales”? La respuesta corta es que nos referimos a que, para evaluar el desempeño de cualquier indicador económico o financiero, una buena práctica es descontar del mismo el efecto precio, haciendo que esté expresado en términos reales.

Un ejemplo ilustrativo de esta metodología es el análisis del salario. Según la Superintendencia de Pensiones (SIPEN) el salario promedio de los cotizantes en la Seguridad Social aumentó un poco más que 50% entre diciembre de 2008 y mayo de 2017. Sin embargo, durante el mismo período las estadísticas del Banco Central de la República Dominicana (BCRD) nos indican que se experimentó una inflación generalizada de precios de casi 40%. Entonces, podemos hablar de que en términos nominales el salario promedio creció en 50%, pero en términos reales sólo aumentó 10%.

Esta visión no solo aplica a los agregados macroeconómicos, como el salario promedio de la economía y la inflación. Evaluar la diferencia entre el crecimiento real y nominal de un negocio es clave para determinar su desempeño. Es necesario descomponer siempre el aumento de las ventas o ingresos entre el efecto precio y el efecto cantidad. Podrían existir dos negocios que aumentaron sus ventas de un año al otro, pero su situación es significativamente diferente si el primero aumentó su cantidad vendida, y mantuvo precios fijos, pero el segundo aumentó precios y vendió las mismas unidades. El primero creció en términos reales, mientras que el segundo creció en términos nominales.

Se nota la relevancia de distinguir la variación real y nominal de los indicadores económicos y financieros. Esta forma de pensar permite un análisis más profundo y detallado, entendiendo mejor la estructura del crecimiento o cambio de los indicadores. La distinción entre valores reales y nominales les facilita a tanto los hogares como las empresas, en agregado a los hacedores de política, a tomar mejores decisiones.

Entradas recientes / Ver todas las entradas

Recaudaciones de Ingresos de la DGII a septiembre en 2017

Las recaudaciones por medio de impuestos forman gran parte de los ingresos que percibe el gobierno dominicano, de modo que la capacidad que tiene el gobierno de hacer política fiscal…

Señoreaje y Sobrestadía

Desde los inicios de la utilización del dinero, muchos se podrían haber preguntado si el tener la capacidad de imprimirlo puede traer algún tipo de beneficio para quien lo hace….

Analytica Espresso 14-Nov-2017

NACIONAL RD promoverá potencialidades ecoturísticas en feria internacional El Ministerio de Turismo auspiciará la segunda Feria Mundial Ecoturística y de Producción del 16 al 27 de noviembre en Jarabacoa, con…

El milagro hipotecario dominicano

Por | Sin categoría | No Comments

En un país donde la mayoría de las personas no ganan suficiente para pagar, junto con su pareja, la cuota mensual de un préstamo para la adquisición de una vivienda, parecería un milagro que el mercado hipotecario se encuentre en auge.

Durante los últimos años se ha hecho un esfuerzo extraordinario tanto desde el sector público como privado para lograr que los dominicanos tengan hogar propio. Esta iniciativa es admirable, y es cierto que un componente importante de la dignidad de un pueblo es su condición de ser dueño del techo debajo del cual vive. Sin embargo, en el país existen condiciones que parecerían limitar el crecimiento del mercado.

Según el Banco Central de la República Dominicana (BCRD), actualmente el salario promedio de los trabajadores es, al cierre de 2016, RD$17 mil pesos mensuales (asumiendo 4.2 semanas por mes). La cuota mensual de un préstamo blando de RD$1,200,000 en una vivienda de bajo costo, a un 9% de interés y un plazo de 20 años, ascendería a RD$11 mil pesos. Asumiendo una pareja promedio (ambos ganan el salario promedio), la cuota del préstamo superaría el 30% de sus ingresos mensuales, que es una frontera recomendada por asesores de finanzas personales como el límite que permite que la carga financiera no abrume las finanzas del hogar.

Hasta ahora vemos que la familia dominicana “promedio” teóricamente es capaz de cargar con este peso. Sin embargo, los promedios no muestran todo. Los datos de la recién publicada Encuesta Nacional Continua de Fuerza de Trabajo del Banco Central revelan que el 70% de los trabajadores dominicanos ganan en promedio menos de RD$16 mil pesos. Solo el 10% gana alrededor de RD$50 mil o más, y son estos que empujan la media al alza.

De hecho, dentro del grupo objetivo de un préstamo hipotecario (profesionales entre 25 y 40 años) solamente el 20% tiene un ingreso superior a lo necesario para que la cuota de este préstamo hipotecario relativamente barato no supere la barrera del 30% de los ingresos familiares. Parecería un milagro, entonces, que una población con ingresos relativamente bajos pueda impulsar el crecimiento acelerado de este mercado hipotecario, con bajas tasas de morosidad.

Ahora, este 20% equivale a casi 500 mil personas, existiendo un potencial de, conservadoramente, 200 mil parejas. Actualmente el total de préstamos hipotecarios en la economía asciende a alrededor de 80 mil, según las informaciones de la Superintendencia de Bancos. Desde esta perspectiva, aún existe amplia oportunidad para ampliar la cartera hipotecaria sin agotar la cantidad de clientes prospectos.

Es imperante garantizar que los mecanismos de evaluación de riesgo de los clientes de préstamos hipotecarios sean exhaustivos, asegurando así la capacidad de pago en el largo plazo de estos empréstitos. Estas iniciativas son especialmente importantes en la medida que se contempla la titularización de préstamos hipotecarios en el país, haciendo posible que personas y compañías no financieras (o incluso los fondos de pensiones) dediquen una parte de sus inversiones a este destino.

Si los bancos se convierten en agentes de colocación de préstamos, titularizando y luego vendiendo, no esperan tener estos valores dentro de sus hojas de balance en el mediano y largo plazo. En este sentido, debemos asegurarnos que se garantice la transparencia sobre el contenido de estos vehículos de inversión (conociendo la morosidad detallada de los préstamos individuales dentro de los mismos) y que se vigile que las instituciones financieras no empiecen a emitir lo que en Estados Unidos se conoce como préstamos NINJA (No income, no job and no assets) a personas sin ingresos, trabajo y/o activos suficientes para cargar con el peso financiero en el largo plazo. No queremos repetir 2008-2009 en República Dominicana.

Entradas recientes / Ver todas las entradas

Madurando el default

La escasez de productos de primera necesidad, los constantes enfrentamientos armados entre ciudadanos y militares, la violación de los derechos humanos y la desaparición de la democracia, desembocaron en sanciones…

Analytica Espresso 10-Nov-2017

NACIONAL La economía creativa aporta el 1.5% del PIB Durante la celebración del foro “Idear soluciones para mejorar vidas”, la jefa de la División Creativa y Cultura del Banco Interamericano…

Comportamiento de los homicidios en Rep. Dom. (2016)

El nivel de confianza y de seguridad latentes en una sociedad se percibe como reflejo de su educación, y esto es a su vez un indicador de desarrollo económico. Como…

Otra forma de ver el PIB

Por | Sin categoría | No Comments

El PIB, Producto Interno Bruto, se define usualmente en los salones de clase como el consumo y la inversión que se realiza en la economía, sumado al gasto del gobierno, las exportaciones y los impuestos, menos las importaciones.

Otra forma de definirlo es como la suma de todos los salarios pagados en la economía, sumado al beneficio de los dueños de empresas, y los impuestos de nuevo.

Una tercera forma es dividiendo el PIB entre los diferentes sectores económicos que lo generan, como construcción, agricultura y sector financiero.

Finalmente, una cuarta e interesante forma de entender el PIB es como toda la producción o ventas que genera la economía, menos el consumo intermedio o costos que fueron necesarios para realizarla. Este componente de costos es clave para entender por qué en los últimos años el PIB creció de forma tan acelerada. Desde el 2014 el precio del petróleo se ha reducido alrededor de 50%, lo que implica un ahorro importante para la economía dominicana, especialmente para industrias intensivas en uso de combustible, como la construcción y la manufactura.

Deuda pública: Quinto pilar de los ingresos de divisas

Por | Sin categoría | No Comments

A pesar de que comúnmente se mencionan las exportaciones nacionales, las de zonas francas, el turismo y las remesas como los cuatro soportes principales de los ingresos de divisas de República Dominicana, existe uno más que tiene igual importancia: la deuda pública.

En la práctica, la emisión de deuda en el extranjero por parte del Estado se convierte en una inyección de dólares a la economía, ya que esta entidad los debe vender en el mercado local para poder pagar sus obligaciones, que están denominadas principalmente en pesos dominicanos.

Al cierre del primer trimestre del 2017, el Gobierno Central ingresó US$1,303 millones en recursos externos al país, según las publicaciones oficiales de la Dirección General de Crédito Público. En el mismo período, los resultados preliminares de la economía dominicana ofrecidos por el Banco Central, indican que las exportaciones nacionales ascendieron a US$1,064 millones, las de zonas francas a US$1,321 millones, los ingresos por turismo a US$1,978 millones, y las remesas a US$1,455 millones. Lo anterior explica que la deuda pública externa es una fuente de divisas tan importante como las que tradicionalmente se manejan en el pensamiento popular.

¿Por qué concentrarse en este tema? En la medida que todos estimulamos iniciativas de reforma o pacto fiscal, esperando consolidar las finanzas públicas en el mediano y largo plazo, debemos tener en cuenta que la reducción del déficit del Gobierno Central tiene repercusiones indirectas importantes sobre el mercado cambiario.

Consolidar las finanzas públicas debe ser acompañado, entonces, de una reformulación del modelo económico dominicano, apuntando hacia iniciativas que aumenten la capacidad de generar divisas. Debemos evitar crear un problema al solucionar otro, entendiendo que ninguna reforma funciona por separado, sino que trabajan en conjunto. En esta materia el Estado dominicano se encuentra rezagado. A la fecha solo se ha firmado el pacto educativo, uno de los muchos pactos que incluye la Estrategia Nacional de Desarrollo, y hasta ahora apenas fue el más sencillo.

Tendencias de la pobreza e inequidad mundial

Por | Sin categoría | No Comments

Analizar las tendencias de la pobreza e inequidad mundial es de gran importancia. El bienestar de los menos afortunados en la lotería genética de nacer con ciertas necesidades básicas cubiertas no puede ser minimizado, sus derechos básicos deben ser atendidos. Es por esto que en este MacroChart, nos apoyamos en los datos ofrecidos libremente por el Banco Mundial que, aunque mantienen un rezago relativamente alto de actualización (cuatro años), brindan información valiosa sobre tendencias de largo plazo.

Verificando un indicador bastante importante en materia de inequidad, el Índice de Gini revela que los países con la mayor desigualdad histórica son Namibia, Sudáfrica, Haití y Botsuana, entre otros. Estas son naciones particularmente carentes de estructuras económicas que permitan un alto grado de movilidad social y económica. Notamos que la tendencia histórica de la inequidad, medida por este indicador, ha sido a disminuir, aunque durante 2013 y 2014 ocurre un repunte que debe ser vigilado.

En los mismos países mencionados anteriormente, el 10% más rico de la población posee alrededor del 45% o más de los ingresos totales; esto es claramente una situación extrema que sirve de caldo de cultivo para disturbios civiles y abuso de los derechos humanos. No es coincidencia que estos mismos países tienen alto grado de pobreza.

En República Dominicana se notan tendencias alentadoras. El porcentaje del ingreso correspondiente al 10% más rico ha disminuido, mientras el del 10% más pobre ha aumentado. El Índice de Gini, por igual, ha disminuido, indicando que la inequidad se hace menor. El número de personas por debajo de la línea de pobreza, por igual, ha disminuido considerablemente desde su alto incremento alrededor de la crisis bancaria de 2003-2004. Esto no significa que no queda mucho camino por recorrer, pero da señales de buenas políticas públicas en materia de combate de la pobreza y la inequidad.

A la vez que reconocemos los lugares donde queda mucho trabajo en materia de pobreza e inequidad, podemos visualizar que, por lo menos en República Dominicana, ya se ha logrado mucho.