Tag

Amartya Sen archivos - Analytica

El desarrollo desde las funcionalidades y capacidades

Por | Sin categoría | No Comments

El desarrollo es un concepto bastante subjetivo; cada quien tiene su propia interpretación de qué es el desarrollo y de cuáles son sus principales determinantes. Sin embargo, se ha llegado a un consenso entre economistas y otros profesionales del área sobre algunas características que describen el desarrollo como progreso, sostenibilidad, multidimensional, inclusivo, entre algunas otras. Tomando esto en cuenta, mediante este MacroConcept expondremos el punto de vista del progreso de Amartya Sen, ganador del Premio Nobel de Economía en 1998 por sus contribuciones a la economía del bienestar y del desarrollo.

Amartya Sen define el desarrollo como el proceso de expansión de las libertades reales a través de la mejora de funcionalidades y capacidades sin que se perjudique el bienestar de las generaciones futuras. Para entender esta definición debemos de conocer su origen y los conceptos de funcionalidades y capacidad ya que son la base de las ideas propuestas por Sen.

La filosofía económica de Sen se desarrolló a raíz de la búsqueda de un mejor entendimiento del análisis de la pobreza, desigualdad y toma de decisiones del individuo. Tradicionalmente, el bienestar de los individuos se veía en base a la opulencia (ingreso y demanda de bienes) y de la utilidad (felicidad y preferencias). Sin embargo, Sen propone que el desarrollo debe de estudiarse en base a las funcionalidades y a las capacidades.

Habiendo dicho esto, es importante hacer la distinción entre estos dos últimos conceptos. Las funcionalidades se refieren a los resultados que obtienen los individuos con los recursos que tienen disponibles. Aquí tenemos la primera diferencia con el punto de vista tradicional; ya no es importante la adquisición de bienes en grandes cantidades, sino que tan eficiente y provechoso soy con dichos recursos. A partir de esto, se desarrolla el término de las capacidades que se refiere a la voluntad de los individuos por realizar dichas funcionalidades; uno no puede imponerle a una persona cómo quiere nutrirse, educarse o en otras palabras…cómo vivir. Cada persona debe de optar por elegir aquel funcionamiento que considera mejor para su bienestar.

La energía como motor del desarrollo sostenible

Por | Sin categoría | No Comments


En la actualidad, una gran parte de las políticas gubernamentales se enfocan en el desarrollo sostenible de las naciones. El mismo, definido por Amartya Sen (ganador del Premio Nobel de Economía de 1998) como el proceso de expansión de las libertades reales, siempre y cuando no se afecten las capacidades de futuras generaciones, es la base conceptual de las agendas de desarrollo sostenible. La vigente “Agenda 2030 para el desarrollo sostenible” elaborada por la Organización de Naciones Unidas (ONU) consta de 17 objetivos, dentro de los cuales se encuentra la disponibilidad de energía asequible y no contaminante.

Para febrero de 2017, la producción de energía de los países miembros de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OECD) fue de 829,744 gigavatios por hora (Gwh) con un crecimiento interanual de -3.26%. Como grupo, la OECD descompone su generación de energía en combustible (58%), nuclear (18%), hidráulica (14%), geotérmica y otros (10%). Desde otro enfoque, los cinco mayores productores de energía del grupo produjeron a la fecha de estudio un total de 235,399 Gwh. Dicha energía se vio distribuida entre Estados Unidos (55.65%), Japón (16.05%), Canadá (10.09%), Alemania (9.86%) y Francia (8.35%).

Por otro lado, de acuerdo al tipo de energía producida, en el caso de la nuclear se destaca la presencia de Estados Unidos (64,048 Gwh) y Francia (33,368 Gwh) como grandes productores. En este mismo sentido, en el caso la energía hidráulica se debe de mencionar el caso de Canadá (36,699 Gwh) y Estados Unidos (26,029 Gwh). Es importante mencionar este último tipo de energía por la baja contaminación que conlleva dicho proceso productivo, aspecto que puede no caracterizar la generación de otros tipos de energía como la nuclear (en el caso de accidentes).

Cabe destacar que la producción de energía tiene un fuerte componente estacional, en donde se eleva la producción a principios de invierno y de verano por el componente climático. En términos generales, dicho componente se evidencia en el uso de aires acondicionados (verano) o calentadores y servicios de calefacción (invierno), la producción agrícola y el uso de automóviles. Sin embargo, incluso tomando en cuenta la estacionalidad y el crecimiento poblacional, podemos ver que el crecimiento de la producción de energía eléctrica de los países de la OECD tiende a un punto de convergencia cero, evidenciando quizás la moderación de su ritmo de crecimiento poblacional.

A pesar de que las tasas de crecimiento de la producción de energía de la mayoría de los países de la OECD tienden a cero, existen oportunidades de mejora en algunos países donde la distribución de los recursos energéticos es desigual. Esta desigualdad es aún más marcada en los países fuera de la OECD, donde el trabajo de la agenda de desarrollo sostenible debe tener un mayor empuje en el futuro inmediato.