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Los cambios fundamentales al CEAM con la Barrick

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Los resultados de la renegociación del CEAM con la Barrick fue un aumento significativo en los montos a recibir como  impuestos durante la vida del proyecto por parte del Gobierno.  El Estado dominicano terminará recibiendo ingresos estimados  durante la vida del proyecto por unos US$11,615 millones, a un precio de US$1,600/oz. Este monto equivale al 51.3% del total de los beneficios disponibles durante la vida del proyecto para distribuir entre Accionistas y Prestamistas, es decir las utilidades antes del pago de intereses, impuestos, depreciación y amortizaciones  (EBITDA por su siglas en inglés).  Bajo el contrato anterior esta participación se estimaba en un 37.1%.  De estos US$11,615 el Gobierno recibirá US$2,200 en el período 2013 – 2016 por concepto de los ajustes y pagos retroactivos.

En el artículo anterior resumimos en 3 los aspectos fundamentales deE la renegociación del Acuerdo con PDVC.  Debajo encontrarán un resumen más detallado de los puntos afectados, y su impacto para el Gobierno y la República Dominicana.

Aspecto 1 – Mecanismo de Amortización de la inversión de PVDC: Cambios en el mecanismo de recuperación de la inversión permiten que el Gobierno pueda comenzar a recibir antes su participación en las ganancias netas, y hace más equitativa la distribución.

En el acuerdo anterior, el Gobierno Dominicano no recibiría los ingresos por Participación en Utilidades Netas (PUN) hasta que PVDC hubiese recuperado toda la inversión realizada más una tasa interna de retorno del 10%.  Bajo esa condición se estimó que el Gobierno comenzaría a recibir el PUN a partir del año 2019.  Esto fue eliminado y ahora el Gobierno Dominicano recibiría desde el año 2013 su participación en las utilidades, estimada en unos US$300 millones anuales.

Adicionalmente se realizó un ajuste en la forma en que el PVDC recuperaría su inversión.  Se estableció un esquema de amortización del capital invertido:  las inversiones  realizada por PVDC y acordada por las partes  se amortizarán durante un período de 10 años, comenzando en el 2017.  El PUN que recibiría el Gobierno se calcula luego de realizada esta amortización.  Adicionalmente el proceso de negociación conllevó una revisión de las inversiones amortizables, es decir, aquellas inversiones que serían tomadas en cuenta para ser amortizadas.  Las inversiones amortizables serán RD$3,789.3 millones, versus US$4,126.4 de inversiones presentadas por PVDC.  La diferencia corresponde a inversiones realizadas pero no reconocidas por el Gobierno Dominicano (incluyen intereses, pérdidas por retrasos incluidas como inversión, entre otros).

Aspecto 2 – Mecanismos para proteger al Estados Dominicano de una gestión poco eficiente de los Costos y Gastos:  Reglas y acuerdo en torno al ingreso mínimo del Gobierno y en acciones tendentes a reducir los costos y gastos de la institución.

Las partes acordaron que se aplicará una tasa uniforme de Impuesto Mínimo Anual (IMA) sobre los ingresos brutos derivados de las exportaciones de metales realizadas por PVDC.  A esta tasa se agrega el 3.20% de la Regalía,  obteniendo el Estado una tasa de impuesto mínimo de 26.25%,  tomando en cuenta un IMA de 23.05% para un precio de referencia del oro de US$1,600/oz para todos los años del período 2012-2016.  Este porcentaje varía con el precio del oro, ya que siendo el Estado Dominicano el dueño de la Reserva Minera, es esperable que para precios mayores mayor sea su beneficio.  Siendo el combustible un insumo importante en los costos de producción, se establecieron condiciones de fuerza mayor para el no pago del impuesto mínimo.

Siendo el combustible un elemento crítico en el costo de producción, era importante garantizar una gestión eficiente del uso de combustible.  La Empresa PVDC adquirió la planta de producción de energía Quisqueya I, la cual proveerá electricidad a la mina de Pueblo Viejo.  Esta planta opera con Fuel Oil #6, y fue acordado por las partes que este combustible seria sustituido gas natural  licuado (GNL), siempre y cuando el país tenga acceso a GNL a un precio que garantice una generación a menor costo y resulte por tanto factible comercialmente la sustitución del Fuel Oil No. 6 por GNL, siempre y cuando los  proveedores de GLN, públicos o privados, construyan la infraestructura física necesaria para el abastecimiento  a dicha planta.  Adicionalmente Las partes acordaron también que PVDC podrá vender  el excedente de energía     generada por Quisqueya I no consumido por PVDC al Sistema Eléctrico Nacional Interconectado (SENI).  Dichas ventas de energía de Quisqueya I al SENI se considerarán como ingresos dentro del proyecto y  por tanto, estarán sujetas al pago del impuesto sobre la renta del 25% y el PUN del 28.75%.  Lo anterior unido al uso por parte de Quisqueya II de la línea de transmisión de PVDC incrementaría la oferta de energía y podría tener un impacto positivo sobre el sector eléctrico.

Aspecto 3 – Corrección de algunos parámetros de imputación de gastos que tenía el modelo financiero inicial: Cambio en supuestos para la imputación de gastos y ajustes por cambios de mercado.

La depreciación constituye el desgaste de un activo, y como tal debe considerarse para como un gasto, ya que en algún momento debemos reemplazarlo.  Al ser un gasto, la depreciación debe quitarse de las ganancias, y con ello reduce las ganancias para fines impositivos.  Existen diversos métodos de depreciación. En el acuerdo inicial se utilizó el método de depreciación acelerada a ser aplicado al proyecto. Bajo este método se asumen que el desgaste de  los activos productivos es muy alto en los primeros años.  Por ejemplo, para el primer año bajo el acuerdo anterior los equipos y maquinarias se depreciaban en un 40% el primer año, lo cual hacía más largo el periodo de recuperación.  En esta nueva negociación la tasa de depreciación disminuyó al 15% anual, lo que  permite elevar los ingresos por concepto de impuesto sobre la renta durante los primeros 10 años del proyecto.

Durante el proceso de construcción de la mina, la empresa PVDC accedió a financiamiento internacional.  Los intereses generados por dicho financiamiento son parte de la partida de gastos de sus estados financieros. La empresa accedió a financiamientos de sus filiales Barrick/Gold Corp a tasas variables alrededor de 10.29% y 5.60%.  Durante la negociación se acordó que las tasas aplicables para fines impositivos estarían alrededor del equivalente hoy en día de 4%.  Esto implica una reducción de los gastos por intereses de unos US$907 millones durante la vida del proyecto, equivalente a un incremento en las ganancias.   Este incremento en las ganancias se reflejaría en mayores ingresos por ISR y en el monto del PUN.

A todo lo anterior se suman otras partidas puntuales de ingresos para el gobierno y pagos retroactivos, ya que la mina inició exportación desde noviembre 2012.  Ciertamente los beneficios mejorarán la situación fiscal de la República Dominicana y la posibilidad del Gobierno destinar más recursos en área críticas sin necesidad de endeudamiento.

Aspectos básicos para entender la renegociación

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Para entender la renegociación es importante recordar que el acuerdo entre la PVDC y el Estado Dominicano, así como sus negociaciones, constituye una relación de 2 socios.  Un socio que aportó una Mina de Oro, y otro que aportó tecnología, conocimiento y acceso a mercados. Como en toda sociedad las ganancias de esta actividad se reparten según el acuerdo entre las partes.  Así mismo, como en muchas sociedades, uno de los socios tiene el control administrativo (PVDC) y otro establece mecanismos de auditoría para garantizar que el administrador lo haga de manera eficiente.

El Contrato Especial de Arrendamiento Minero (CEAM) abarca tres aspectos fundamentales:  Económicos, Ambientales y Rendición de Cuentas.  Esta renegociación fue fundamentalmente en los aspectos económicos, ya que el aspecto medioambiental es una de las grandes fortalezas del contrato anterior.  La renegociación se concentró en la introducción de mecanismos adicionales para mejorar el balance financiero la empresa, y en ajustar el flujo de caja de manera que el Gobierno Dominicano se beneficie desde el inicio.

Para comprender mejor el contrato y sus modificaciones debemos tener presente que representan las partidas que entran en juego en la negociación:

  1. La mina es propiedad del Estado Dominicano, y se establece un Royalty o derecho de explotación a la empresa que se va a beneficiar de esta explotación. En el caso de PVDC esto es de 3.2% de los Ingresos Brutos desde el primer día de exportación.
  2. PVDC es una empresa con fines lucrativos, por lo que sus beneficios están sujetos al pago de ISR o impuesto sobre los beneficios, establecido en 25% en el caso de este contrato.
  3. Los beneficios de la empresa corresponden a sus ingresos menos los costos y gastos.  Los ingresos en este caso son función del precio internacional del Oro, que fluctúa por muchas condiciones. Es decir, el riesgo asociado es alto y depende de condiciones de mercados externo poco controlables por ninguna de las partes.
  4. Los costos de explotación dependen del costo de los insumos: Mano de Obra, servicios de explotación y energía.  Esta última constituye una de las mayores partes del costo, y por ende la estructura de generación es importante para la empresa, así como los precios internacionales de los combustibles.
  5. Los gastos agrupan diferentes partidas: gastos administrativos, pagos de intereses, mantenimiento y depreciación de la planta.  Un incremento de alguno de estos gastos deteriora el resultado de la empresa y con ello los impuestos y remuneración de sus accionistas.
  6. El acuerdo estableció un esquema de recuperación de la inversión para la Barrick, antes del pago a Gobierno.  El nuevo CEAM establece que luego de pagar los impuestos y a partir del 2017, PVDC puede descontar su inversión, durante 10 años; es decir que amortiza su inversión en 10 años.
  7. Finalmente las utilidades ajustadas netas de impuestos, son repartidas entre los accionistas de la empresa. En el caso del contrato de PVDC la distribución es de 28.75% para el Estado Dominicano y el resto para PVDC. Esto es lo que se conoce como el PUN (participación en las Utilidades Netas)

    El Proceso de renegociación no tocó de forma explícita los porcentajes de Royalty, ISR ni el PUN, establecidas inicialmente.  Esta negociación se trató básicamente de los puntos 4-7, que podríamos resumir en los siguientes aspectos:

    a)     Mecanismos para cubrir al Gobierno de una gestión de costos poco eficiente
    b)     Mecanismo de Amortización de la inversión de la PVDC
    c)     Corrección de algunos parámetros de imputación de costos y gastos que tenía el modelo financiero inicial.

En el próximo artículo resumimos los detalles en cada uno de estos aspectos.

La Renegociación con la Barrick: El Reflejo de una Mejor Alternativa?

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Al parecer ha culminado un proceso de negociación importante para los dominicanos, con resultados muy favorables para el Gobierno Dominicano. La semana pasada el proyecto Pueblo Viejo Dominican Corporation (Una Sociedad entre Barrick Gold y Gold Corp.), y el Estado Dominicano llegaron a un acuerdo sobre los ajustes al Contrato Especial de Arrendamiento  Minero (CEAM), con el fin de ajustar a la participación del Estado en las ganancias de la explotación de la Mina de Oro de Pueblo Viejo.  De hecho la negociación, según comunicación del Gobierno, incrementó la participación del Estado Dominicano en las ganancias de 37.5% a más de un 51%.

La re-negociación no constituye el reflejo de un fracaso anterior, sino más bien un cambio en la posición negociadora de las partes.  Para poder entender los procesos de negociación es importante tomar en cuenta el concepto de MAAN (BATNA por sus siglas en inglés). Cuando dos partes se sientan en una mesa cada uno debe llegar con 3 cosas claras: (i) Sus condiciones ideales de negociación, (ii) las condiciones mínimas para aceptar la negociación; y (iii) su Mejor Alternativa al Acuerdo Negociado  (MAAN). Esto último no es más que cuál es su mejor opción, en el caso de que no se pueda llegar a un acuerdo o no haya negociación.  Aquel que tenga la mejor MAAN estará en condiciones favorables respecto a su contraparte, pues tiene menos qué perder si la negociación no se da.

Algunas personas se preguntan el por qué muchas de las condiciones logradas en esta negociación, no fueron discutidas cuando se realizó la primera enmienda al CEAM en el año 2009. Sin embargo, las condiciones en ambos período cambiaron significativamente para las dos partes, y con ello el MAAN de cada una de ellas.   En ese entonces, al igual que ahora, nos encontrábamos en medio de una crisis económica que nos llevó inclusive a firmar un acuerdo con el FMI.  El inicio del proyecto significaba una entrada de divisas importante, de unos US$1,000 millones anuales, entre inversión extranjera y deuda, que nos permitió financiar más del 25% del déficit de la cuenta corriente, y mejorar nuestro perfil de riesgo para poder acceder a deuda a bajo costo en los mercados internacionales.  Adicionalmente, la demanda de bienes y servicios locales sería impactada favorablemente por el proyecto. El precio del Oro se encontraba en US$ 915 por onza, lo que no hacía tan atractiva las ganancias, y  los ingresos fiscales no se verían hasta tanto no se finalizara la inversión. En aquel entonces la urgencia la tenía el Estado Dominicano y era por el flujo de divisas, ya que las Reservas Internacionales apenas superaban los US$2,000 millones (2 meses de importaciones nacionales). En este caso la MAAN no era muy buena para el Gobierno.  Por otro lado, PVDC era beneficiaria de un contrato de arrendamiento para la explotación de la Reserva Fiscal Minera Montenegro, y hasta la fecha no había realizado inversiones en dicha mina, por lo que de no llegar a un acuerdo podría invertir su dinero en otros proyectos, o esperar un incremento en el precio del Oro que aumentaría el valor del contrato y venderlo. Es decir la MAAN de PVDC era mucho mejor que la del Gobierno Dominicano.

Los resultados de la renegociación son claramente un reflejo de 3 factores:

(i) Un incremento en el atractivo del contrato para la República Dominicana, debido a un cambio absoluto en las condiciones iniciales, incentivando un análisis más detallado de las condiciones del contrato.  Durante los primeros 3 meses del año 2013 el precio del oro se situó en US$1,630 la onza, un incremento de 78% respecto al 2009. Adicionalmente la situación fiscal es mucho peor para República Dominicana ahora, y el menor crecimiento económico en todos los sectores limita la capacidad recaudatoria del fisco.

(ii) Un debilitamiento del MAAN de PVDC, luego de que la empresa PVDC había invertido más de US$ 4,000 millones, su posición negociadora claramente se debilitó. La empresa invirtió  dinero de sus accionistas y prestamistas, que espera una remuneración.  Cada día que pasa implica menos rentabilidad, y afecta en el mercado de la empresa. El MAAN de PDVC era iniciar un largo proceso en tribunales externos que simplemente alejaría los beneficios de la explotación.

(iii) Una actitud de apertura  y compromiso por ambas partes a revisar con equipos multidisciplinario, y ajustar las condiciones a la realidad actual.

Las negociaciones deben ser siempre ganar – ganar, lo importante es un balance adecuado en la repartición.  Esta renegociación nos da una gran lección:  Trabajemos en reforzar nuestro MAAN (BATNA) de cara a futuras negociaciones, pues no siempre se revierte a nuestro favor, ni el negociador tienen la apertura que mostró en este caso.

Minería: Oportunidad para el Patrimonio de América Latina

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La actividad minera ha jugado un rol fundamental en la transformación y crecimiento de algunos países de América Latina, a través de la generación de empleo, la capacidad del Gobierno de generar ingresos para apoyar las reformas y mantener la estabilidad de la moneda.  La IED es de especial importancia en el sector.  Además del incremento en las divisas, las inversiones requeridas son cuantiosas para países de bajos ingresos y el “know-how” necesario es muy especializado para poder realizar la actividad de manera rentable.  El Departamento de Minería del Banco Mundial, en su publicación de Global Mining, mostró resultados para 5 empresas mineras en América del Sur:  Chile, Perú y Bolivia.  Estas empresas generaron exportaciones anuales de US$4,000 millones, ingresos fiscales de US$400 millones, pero todo esto implicó una inversión de US$6,200 millones.

Desde el año 2007 la economía mundial viene sufriendo un fuerte contracción debido a una profunda crisis del sector financiero – inmobiliario.  Esta crisis provocó pérdidas grandes financieras a los inversionistas, y a la vez incrementos en los precios de los activos reales, tales como los minerales y recursos naturales:  Petróleo, Oro, Níquel, entre otros.  Esto así debido a un incremento en la demanda de dichos activos como fuente de protección ante la crisis de confianza en el sector financiero existente.

Aquellos países con alta influencia de los recursos naturales, sobre todo explotados parcialmente comenzaron a ser muy atractivos para atraer capitales.  En este contexto,  América Latina se ha convertido en el milagro económico del  último quinquenio.  Un factor fundamental de este éxito lo constituye el incremento en la Inversión extranjera directa, gran parte de la cual se ha destinado al sector minero.  En año 2007 LAC recibió el 16% del total de IED mundial, mientras que este porcentaje se incrementó a 30% en el año 2010. Mientras en el período 2000 – 2005 la IED promedió US$67 mil millones en la región, en el año 2010 este valor fue de US$103 mil millones en promedio en los próximos 5 años, un incremento de 54% (ECLAC, 2011).   El 65% de esta inversión fueron fusione y adquisiciones, de las cuales el 30% correspondieron a transacciones en el sector de la minería, representando un 42% del total de la IED de la región por este concepto.

Para nombrar algunos ejemplos, en el año 2010, la IED representó el 36% del IED total para Brasil, y el 53% de la IED en Chile.  Para Colombia la IED en minería representó para 2010 un 30% del total, mientras que en Bolivia para el período 2004 – 2008 el 56% de la IED fue destinada a sectores asociados a recursos naturales, un 34% al sector minero.

El incremento en la IED del sector fue también posible debido a que ya existían en la región iniciativas en marcha para incentivar el sector.  Durante los años 90’s varios países de ALC decidieron otorgar incentivos para la inversión en minería como motor fundamental de crecimiento.  Tras la crisis internacional y el nuevo flujo de IED, la posibilidad de hacer fusiones y adquisiciones con estas empresas que ya habían iniciado alguna actividad, hace todavía más atractiva la región para invertir en un contexto de incremento de precios, debido a la posibilidad de rentabilizar a corto plazo la inversión, en un contexto de incertidumbre.  El impacto en el crecimiento fue relativamente rápido.  De hecho, en el periodo 2006 – 2010 (inicio de crisis), los países con una influencia mediana – alta del sector minero en AL  mostraron una tasa de crecimiento promedio de 4.7%, comparado con un promedio de 3.9% para la región.

La Inversión Extranjera en Minería provoca un mayor flujo de capitales a la región en otro tipo de capitales y estabilidad macroeconómica.  La inversión en minería genera ingresos significativos para el Gobierno, lo cual provoca una mejor perspectiva financiera a futuro, disminuyendo el riesgo país.  Esta disminución del riesgo país incentiva la entrada de otra IED y un mayor flujo de capitales y deuda.  Se estima que en aquellos países de alta influencia de la minería en la región, los ingresos por esta actividad representan el 21.4% de los ingresos del Gobierno.   Para el decenio 1998 – 2008 se estima que en Perú y México los ingresos por la actividad minera representan aproximadamente un 8% del total de los ingresos, mientras que en Bolivia y  Chile este porcentaje está entre un 15.2% – 19% respectivamente.

El empleo es uno de grandes beneficiados con la expansión del sector, mejorando con esto la situación de pobreza.  Debido a que la industria es intensiva en capital, se tiende a pensar que el impacto en empleo es bajo.  Sin embargo, varios estudios han demostrado que el impacto indirecto en empleo y en las remuneraciones es significativo.  De hecho el Informe de Global Mining muestra como para 5 empresas mineras de gran escala, por cada empleo directo creado, se generan casi 7 empleos indirectos.  Estas empresas generaron más de 38,000 empleos, de los cuáles 5,100 empleos fueron directos en la mina, 14,500 correspondía a contratistas a tiempo completo tanto para la operación como inversiones en la mina y 18,700 empleos en empresas suplidoras, sub-contratistas y servicios.  De estos empleos el 80% era ocupado por trabajadores locales.  Pero el impacto es todavía mayor al tomar en cuenta los salarios que reciben estos empleados.  Los empleados directos y contratistas devengaban salarios que eran 170%  – 250% superior al promedio de otras empresas, lo que provocaba un estímulo para la economía entre 1.4 – 5.7 veces superior para minería que para otras industrias.

Todo lo anterior se traduce en mayores ingresos, una mejor capacidad del gobierno en invertir en salud, educación y desarrollo, así como en estabilidad macroeconómica.   En los últimos 20 años la pobreza ha disminuido significativamente en la región.  Sin embargo, esta reducción se ha producido principalmente a partir del año 2005, ya que desde finales de década de los 80’s hasta principios de los años 2000s el % de población en situación de pobreza se mantuvo estancado alrededor de 28%. Ya para el año 2008 el % de la población en situación de pobreza había disminuido a 17%.  Los países que mostraron mayores disminuciones tienen una influencia mediana o alta del sector:  Brasil, Ecuador, Perú, Colombia, Guatemala y Bolivia.

La actividad minera trae consigo otros efectos positivos indirectos.  Por lo general estas empresas realizan inversiones en infraestructura que benefician a la comunidad, como es el caso de carreras, inversiones en energía, escuelas y hospitales entre otros.  A la vez traen consigo metodologías y organización que son traspasadas a las empresas relacionadas en sus procesos de servicios y provisión.

Por su naturaleza, los riesgos asociados al desarrollo del sector son también altos, pero su forma de mitigación ha sido estudiada ampliamente.  Un riesgo relevante es el impacto ambiental en los recursos renovables y por ende su impacto en otros sectores como la agricultura.  En estos casos es crítico  contar con mecanismos que aseguren el cuidado de estos recursos mediante inversión en renovación y tratamientos.  Por otro lado, el riesgo de agotamiento de los recursos, debe ser planificado para evitar una caída drástica en la actividad tras el cierre de las minas.  En este caso, la inversión efectiva de los recursos de las exportaciones deberían ser invertidos en mejoras en la productividad de la economía que incrementen la capacidad de desarrollo de nuevas industrias a futuro.  Otro elemento es el impacto cultural.  En muchos casos los trabajadores involucrados son foráneos o de migración interna lejana.  En algunos países esto provoca problemas en la integración de éstos con la población del lugar, rupturas familiares e incremento de prostitución.  Actividades de integración proactiva comunitarias y desarrollo de facilidades para la integración familiar son necesarias.  Un efecto que se ha observado en algunos países es el conocido como el Dutch Desease.  El incremento de las exportaciones de manera rápida provoca una apreciación de la moneda local, afectado la rentabilidad de otras actividades de exportación mucho antes de la capacidad de las empresas de incrementar su productividad.  En este caso las políticas monetaria y fiscal deben reaccionar para evitar efectos negativos en otros sectores.  Finalmente y no menos importante, el incremento significativo en los ingresos fiscales ha provocado en algunas economías aumentos de la corrupción.  Se hace necesario establecer mecanismos transparente de utilización de los ingresos por la actividad minero y rendición de cuentas.

En resumen, el desarrollo del sector minero ha sido clave en la última década en América Latina, sobre todo ante la reciente crisis internacional.  El desarrollo del sector ha permitido mejorar las cuentas fiscales y con ellos la inversión social y la estabilidad económica. Todo esto ha motivado otras inversiones hacia la región y mayor flujo de capitales.  Esto combinado con el impacto en el empleo (directo e indirecto), y la utilización de mejores prácticas ya desarrolladas en otros países para mitigar los impactos indirectos, ha hecho del sector minero el mago detrás del “Milagro” de la región en los últimos años.

Artículo publicado en el Listín Diario el 27 Febrero 2013