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¿Qué es el déficit público?

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El conjunto de la administración pública en todo el mundo tiene la obligación de ejecutar en detalle el presupuesto general de ingresos y gastos para un determinado periodo, normalmente anual. Este presupuesto contiene las operaciones financieras, las recaudaciones proyectadas de impuestos y todos los gastos en que incurrirá el Estado.

Partiendo de esta premisa, cuando se registra un desface negativo entre los niveles de ingresos y gastos en el presupuesto para emprender todos los servicios del conjunto de la administración, se crea el déficit público, es decir, que los gastos superan los ingresos.

El déficit público se expresa en términos absolutos – dólares, euros, pesos, etc. – y en términos porcentuales relacionándolo con el Producto Interno Bruto (PIB) brindando una idea de la transcendencia e importancia de este. En el caso particular de la República Dominicana, el déficit presupuestado para el próximo año se prevé alcance el 3%, según los datos del presupuesto general. Otros países como Estados Unidos o El Salvador proyectan un déficit de 8.6% y 8.8% respectivamente para ese mismo periodo.

La administración pública, en búsqueda de reducir el déficit, puede recurrir a un aumento de los ingresos. Es bien sabido que una de las fuentes de financiamiento del Estado proviene de su capacidad recaudadora a través de los impuestos – siendo esta una vía de financiación regular – o accediendo al mercado de deuda pública, mediante la emisión de títulos de deuda que generan gastos financieros externos mediante los intereses.  A partir de esta situación, surge el concepto de déficit primario, que no es más que el déficit que no toma en cuenta los pagos a realizar a los intereses de la deuda.

En definitiva, el déficit debe evitarse, debido a que un déficit público largo y creciente es insostenible en el tiempo.

 

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Seguridad Social

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Los programas de seguridad social son seguros, otorgados por el Estado o empresas privadas, contra riesgos sociales y que son financiados principalmente por medio de subsidios y deducciones a los contribuyentes. Estos programas pueden contemplar seguros contra la vejez o discapacidad, contra el desempleo, y/o seguros de salud.

La seguridad social dominicana ofrece tres tipos de seguros que funcionan bajo regímenes contributivos y subsidiados:

  1. El seguro de vejez, discapacidad y sobrevivencia (pensiones), financiado por medio de aportes del empleador y el empleado (capitalización individual / contributivo); por la solidaridad social (régimen subsidiado para los de menores ingresos); y por medio de contribuciones extras voluntarias;
  2. El seguro familiar de salud, que funciona en un régimen contributivo (con aportes del empleado y el empleador) y subsidiado;
  3. El seguro de riesgos laborales, financiado por el empleador en su totalidad.

El sistema de pensiones pretende asegurar a las personas que, por cuestiones de vejez, fallecimiento, jubilación, o discapacidad, se ven limitadas para seguir trabajando, y por tanto para seguir percibiendo ingresos.

El seguro familiar de salud dominicano bajo el régimen subsidiado fue legalmente ideado para ser compuesto por un plan básico de salud y servicios de estancias infantiles. El régimen contributivo fue concebido para cubrir las prestaciones en especie mencionadas anteriormente, más un subsidio por maternidad y enfermedad.

¿Por qué está el sistema de seguridad social regulado?

La salud y el sistema de pensiones son considerados bienes preferentes, es decir, condiciones necesarias que toda persona debe tener asegurada, pero que no necesariamente son correctamente valoradas. Por otro lado, se pretende eliminar la asimetría de información que a lleva a las aseguradoras a fijar primas muy altas.

Las personas que saben que tienen menor riesgo de enfermarse, en el caso del seguro de salud, estarán menos dispuestas a comprar un seguro; y aquellas que saben que comprar un seguro saldría más barato que autofinanciarse servicios de salud, serán las que opten por obtener el seguro. Por otro lado, las aseguradoras prefieren afiliados con poca propensión a enfermarse. Estas dos premisas nos permiten concluir que las personas que voluntariamente compren un seguro serán, en su mayoría, aquellas que se auto-asignan mayor probabilidad a enfermarse; este razonamiento también lo hacen las aseguradoras y provocaría que la prima del seguro sea excesivamente alta.

En el caso de las pensiones, se sostiene que las personas no dan igual ponderación al consumo futuro comparado con el presente, y que podrían no tener incentivos suficientes para ahorrar pensando en los tiempos en los que no puedan trabajar. Al fin y al cabo, sería responsabilidad del Estado velar por condiciones mínimas de vida para los jubilados o discapacitados. Previendo esto, se impone por medio de la ley un fondo individual para la subsistencia de las personas.

La seguridad social dominicana es sometida constantemente a reformas; recientemente se eliminó el régimen contributivo subsidiado para hacer más eficiente el sistema. Chile, una de las economías modelo de la región, se encuentra inmersa en un proceso de restructuración del sistema de pensiones, que podría sugerir mejoras al caso dominicano.

Se nota la importancia de manejar los conceptos relacionados a la seguridad social, ya que el tema es relevante a todas las personas que velan por asegurar el momento de su vida en que no generen renta activamente, pero es aquel en que probablemente necesiten más dinero para cubrir gastos extraordinarios. Asegurar que todos los ciudadanos mantengan un nivel digno de vida, especialmente al final de su vida, es una tarea imperante e innegociable; lo que sí es negociable es que analicemos, todos juntos, la forma en que esto se financie sin perjudicar el crecimiento saludable de largo plazo de la economía.