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¿Cómo se comporta la energía a nivel mundial?

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La energía, en una de sus acepciones más generales, es una materia prima de vital importancia. A nivel mundial, la tenencia, manipulación y transporte de esta materia prima constituye un mercado multimillonario que existe en todos los países. En este nuevo Macrochart, podremos visualizar cómo se comportan los diferentes indicadores energéticos entre la mayoría de países, según datos obtenidos del Banco Mundial.

Para el 2014 se puede notar cómo la obtención de la electricidad a nivel mundial es bastante accesible; de hecho, la mayoría de los países se encuentran por encima del 95% de acceso para toda la población, exceptuando los países africanos dada su situación tanto humanitaria como monetaria. Según el Banco Mundial, en República Dominicana el 98% de la población total tiene acceso a la electricidad; de manera más específica, la zona rural tiene 95.6% de acceso, mientras que en la zona urbana el 99% de la población tiene acceso.

Dentro del consumo de energía eléctrica, el país de mayor consumo medido por kWh (Kilovatio-hora) per cápita es Islandia, con 53,832 kWh, siguiéndole Noruega con 23,000 kWh y luego Bahréin con 19,225 kWh. República Dominicana por ser un país relativamente rezagado en términos de desarrollo, solamente consume 1,578 kWh per cápita.

El consumo de la energía renovable aumenta cada año. Para el 2014, los países de mayor consumo de energía renovable son los africanos, un comportamiento esperado ya que las circunstancias en las que viven lo ameritan, tomando en cuenta la relativa inaccesibilidad de una gran parte de su población a sistemas eléctricos nacionales tradicionales. Por ejemplo, la República Democrática del Congo consume energía renovable en un 92%, y Nigeria en un 87%, mientras que Estados Unidos consume un 9% y Rusia un 3%. La República Dominicana ha pasado de consumir un 17% en el año 2000, a un 18% en el 2014.

En cuanto a la utilización de energías alternativas y nucleares, los países africanos son los que menos participan. Canadá utiliza un 22% de estas fuentes dentro de su consumo total de energía, Francia utiliza un 50% y Paraguay un 92%. Dentro de esta categoría la República Dominicana utiliza apenas un 2%.

Este consumo de energía debe estar relacionado a una dinámica de comercio exterior, que se refleja en las exportaciones e importaciones de combustibles minerales, que según el Banco Mundial se evalúan respecto al Standard International Trade Classification (SITC), sección 3. Esta sección toma en cuenta materias primas como petróleo, carbón, gas natural, entre otros combustibles minerales. Podemos ver cómo a nivel mundial, en países como Iraq, Angola, Algeria, Kuwait y Venezuela, más del 95% de sus exportaciones de mercancías son combustibles minerales. Mirando el indicador desde la otra cara de la moneda, en India, Bahréin, Malta y Sierra Leona más del 35% de sus importaciones de mercancías son importaciones de combustibles. En República Dominicana el 6% de las exportaciones totales corresponde a combustibles minerales, mientras que el 22% de las importaciones se relacionan con este concepto.

Se nota que el seguimiento de los indicadores sobre el consumo, uso y comercio de energía y sus fuentes es un tema de gran importancia. Conocer la dependencia o no de materias primas como el petróleo y el gas natural ayuda a entender las situaciones de geopolítica que se presentan en ciertas regiones. Estas informaciones permiten a los agentes económicos formar mejores perspectivas sobre la energía a nivel mundial.

‘Pequeñas’ economías y su ‘gigante’ éxito socioeconómico

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Usualmente, solemos asociar el éxito de una economía a su tamaño, a qué tanto dominan los mercados, a sus niveles de producción, o la potencial influencia que puedan ejercer sobre las demás, entre otras cosas. Sin lugar a duda, estas son conexiones sensatas, ya que las grandes potencias económicas de hoy en día se caracterizan por estar, al menos, bien encaminadas hacia el desarrollo socioeconómico a pesar de que enfrentan retos importantes de distintas índoles. Sin embargo, la gama de economías que tenemos actualmente es lo suficientemente diversa para que la idea anterior no se trate como un dogma. Si bien estas economías son realmente exitosas, también existen aquellas que, a pesar de no ser los principales agentes de comercio internacional, focos de atención a la hora de tratar asuntos económicos globales o protagonistas de los titulares de noticias, se han desarrollado, manteniéndose estables y exitosas a través del tiempo. Incluso, es probable que sean pocas las veces que hayamos escuchado mencionar algunas de las naciones que se ajustan a estos perfiles.

Partamos de analizar una variable sencilla: el Producto Interno Bruto (PIB) per cápita por poder de paridad de compra (PPC). Según las estadísticas del Fondo Monetario Internacional (FMI) para 2015, entre las diez economías con mayores cifras registradas en este indicador, no hay ninguna cuya población supere los diez millones de personas. Entre estas diez, tampoco se encuentra ninguna de las cinco economías más grandes del mundo: China, Estados Unidos, India, Japón y Alemania.

Estas diez economías son Qatar, Luxemburgo, Singapur, Brunei, Kuwait, Noruega, Emiratos Árabes Unidos, San Marino, Suiza y Hong Kong.

A su vez, estas diez naciones se encuentran entre las 49 naciones catalogadas como sociedades con un “muy alto nivel de desarrollo” según el Índice de Desarrollo Humano (IDH). En contraste, China, la segunda economía más grande del mundo se encuentra en una distante posición 90 y es catalogada bajo el título “alto nivel de desarrollo”. India, por su parte, se encuentra en la posición 130, apenas alcanzando un “nivel de desarrollo medio”.

Por último, observando el Índice de Competitividad Global de 2015, ocho de estas diez economías se encuentran entre las 40 naciones con mejores calificaciones. Es decir, son diez de las cuarenta más competitivas. Estos simples indicadores son un punto de partida para poner los ojos en las economías que, aunque pequeñas, muestran signos latentes de prosperidad.

El Foro Económico Mundial (WEO, por sus siglas en inglés), en un artículo de 2012 titulado “¿Por qué tantas economías pequeñas tienen mejor rendimiento?” intenta explicar el éxito socioeconómico de estas naciones en comparación con economías más grandes y avanzadas. Inicialmente, el artículo argumenta que estas economías han mantenido un crecimiento de su PIB y posición competitiva constantes, han presentado una expansión en los mercados globales y han sabido superar con solvencia los períodos de crisis. Por otro lado, las economías más grandes han presentado problemas fiscales, bajas tasas de empleo, y problemas de movilidad social y distribución de los ingresos. En estas dos últimas vertientes, los países más pequeños parecen liderar. David Skilling, redactor del artículo, afirma que, aunque no existe un modelo singular a seguir, estas naciones han desarrollado estrategias para conectarse con el resto del mundo, reforzado la capacidad del sector público y han aplicado modelos inclusivos de crecimiento económico. La primera idea, podemos interpretarla como apertura económica. Y tiene sentido. Según el banco de datos de la CIA, siete de los diez países que hemos tomado como base para el análisis se encuentran entre los diez con mayor nivel de exportación per cápita.

Un análisis de aún mayor valor implicaría no solo evaluar las condiciones de las distintas economías en un momento determinado, sino el trayecto que implicó llegar a su situación actual. Resulta muy arriesgado concluir, por ejemplo, que la apertura económica lleva al éxito socioeconómico sin antes desmenuzar el camino hacia el desarrollo de las distintas naciones y el contexto bajo el que se siguió dicha vía. Inclusive, existe toda una rama de estudio que contempla las ventajas y desventajas de dicho modelo económico en el desarrollo de una nación.

La República Dominicana, por su parte, es una economía pequeña que últimamente ha registrado tasas favorables de actividad económica y una mejora paulatina de sus principales indicadores socioeconómicos. No obstante, permanece como una economía en vías de desarrollo, con agudas debilidades y desafíos que debe enfrentar con urgencia. Por ende, podría resultar beneficioso para la elaboración de nuevos proyectos de impulso a nuestro desarrollo el estudiar con más profundidad el historial económico de pequeñas economías exitosas: de qué situación económica partieron, cuál fue el trayecto recorrido, cuál es su situación económica actual y cómo se ha traducido en otros sectores de la sociedad para conformar un desarrollo integral. A medida que el Estado se preocupe más en impulsar el desarrollo sostenido del país, teniendo como referencia el historial de pequeñas naciones con elevados niveles socioeconómicos, la República Dominicana tendrá un futuro más prometedor.