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Crédito por nivel de riesgo en República Dominicana

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En los últimos años, el sector financiero ha sido uno de los principales motores de la economía dominicana, debido que a través del crédito, empresas y familias logran trasladar ingreso en el futuro a consumo del presente. Más allá de esto, dicho análisis por nivel de riesgo permite saber hacia dónde nos dirigimos en materia de solvencia del sistema financiero nacional.

De acuerdo a las publicaciones de la Superintendencia de Bancos (SIB), la cartera de crédito del sistema financiero fue de RD$907,100 millones para mayo del 2017, con un crecimiento interanual de 6.7%. Desde un enfoque por tipo de cliente, la cartera se desglosa en una mayor proporción por asalariados (31.7%), corporaciones (23.9%) y microempresas (9.3%).

Por parte de los asalariados, aproximadamente un 91% de sus créditos son clasificados como categoría A con una tasa de morosidad de 0%. De acuerdo al tipo de facilidad, los asalariados deciden tomar préstamos de vivienda (35.2%) y sin garantía o solidario (31.5%), que mayormente corresponden a préstamos consumo. El bienestar que brinda tener un hogar es muy alto, lo que se refleja en las bajas tasas de morosidad de este tipo de cartera, ya que las personas se esfuerzan por no atrasarse en sus pagos, cargando satisfechos con el costo del dinero en el tiempo (la tasa de interés).

En cuanto a los corporativos, los préstamos con riesgo crediticio B, representan la mayor parte de los préstamos con 42.9% del total del grupo. Según la facilidad, dichos créditos de descomponen en una gran parte por Resto Préstamos Comerciales (64.8%) y Líneas de Crédito o Diferido (27.7%). Cabe destacar, que a pesar de que una gran parte de los préstamos son clasificados como B, su tasa de morosidad registrada es relativamente baja, con 0.39%. Sin embargo, sabiendo que las instituciones financieras deben colocar un mayor número de provisiones por crédito para los préstamos B que para los A, puede que una gran parte de las corporaciones, a pesar de que también tengan bajas tasas de morosidad, deben de ser considerados B por el tipo de negocio o por el tipo de crédito que solicitan. Aunque, esto represente un mayor gasto por provisiones para las entidades financieras, lo cual afecta el retorno sobre el patrimonio (ROE) de las mismas, refleja el nivel de cumplimiento de la ley y las normas de la SIB por parte de las instituciones.

Las microempresas son el tipo de empresa con mayor crecimiento, existiendo en abril de este año 4,002 más que en el mismo mes de 2016. El análisis de los créditos a este tipo de empresas es de suma importancia. A la fecha, las microempresas tuvieron un 72.8% de sus créditos clasificados como A, los cuales tuvieron un crecimiento interanual de 17.5% y consistieron en un 57% en préstamos comerciales. A pesar de esto, se destaca el alto crecimiento que tienen las provisiones del grupo con 14.4%, realizadas para cubrir las altas tasas de morosidad del grupo clasificado como E (33.9%).

En este mismo sentido, cabe destacar que los créditos más riesgosos (E) provienen del sector corporativo (24.98%), pequeñas empresas (31.35%) y microempresas (13.76%). Esto revela que los deudores más riesgosos son de hecho micro y pequeñas empresas, que sustentan sus operaciones en créditos comerciales que más adelante a veces no pueden pagar. Esto último lo podemos ver a través de un alza de las tasas de morosidad de los créditos E para el Resto de Préstamos Comerciales, la cual ha pasado de 18.19% en enero 2015 a 25.92% en mayo 2017. Dicho componente ha acelerado el crecimiento de las provisiones en 16.62%, lo cual combinado con la ralentización de la cartera puede representar una disminución de la rentabilidad del sistema.

El análisis anterior abre espacio para mejoras en la gestión de las carteras de las instituciones, además de que abre la discusión para tratar el tema de las dificultades de llevar micro y pequeñas empresas en República Dominicana. Es posible que medidas desde la administración tributaria que simplifiquen los procesos y brinden beneficios especiales a la MyPYMES reduzcan el alza de la morosidad de este grupo. Este tipo de políticas impulsan el crecimiento del país en el largo plazo, potenciando la creación de empleo y mitigando la pobreza.

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Anticipo del ISR, ¿eliminación viable?

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El anticipo del Impuesto sobre la Renta (ISR) ha sido, desde su creación, un tema de controversia debido a su impacto sobre el flujo de caja de las empresas, específicamente las micro, pequeñas y medianas (MyPYMES); pues implica el pago de impuestos que responden, en muchos casos, a ingresos que aún no se han percibido en términos reales. El objetivo de este artículo es argumentar una de las múltiples formas en que este esquema podría eliminarse.

La decisión de eliminar el anticipo se vería contrariada, en mayor medida, por los proponentes de que el Estado se enfrenta a un gran problema de flujo de caja si el ISR corporativo solo ingresara en cada cierre de año fiscal. Esta inquietud es, evidentemente, cierta. Sin embargo, la única solución de este problema no es el anticipo; un fideicomiso de ISR más que cubriría este problema.

La propuesta de un fideicomiso de ISR es simple. A inicios de cada año presupuestario del Gobierno Central, el fideicomiso emitiría un bono por el valor estimado de ISR corporativo en el presupuesto nacional para el año correspondiente, y le transferiría el monto al Gobierno Central; ya con esto el Gobierno tiene el ISR completo del año y el problema de flujo de caja está resuelto. La periodicidad de pago de intereses y capital de este bono se ajustaría a las fechas en que se percibe el ISR en los cierres fiscales de las empresas privadas, conocidas y manejadas con certeza por la Dirección General de Impuestos Internos (DGII). Se establecería, al igual que se hace ya con el fideicomiso RD Vial (con los peajes), que el ISR corporativo se pagase directamente al fideicomiso, que tendría la obligación (con riesgo penal para la fiduciaria si incumple el orden de pago) de cubrir los pagos de interés y capital del bono, para luego pasar el excedente, si existiese, a la DGII.

Ahora, es cierto que esto implicaría un coste de financiamiento, pero se podría argumentar que no sería oneroso. Actualmente la mediana del rendimiento de los bonos del Ministerio de Hacienda con madurez de 1-2 años se ubica en 9.5%. Por tomar un valor del ISR corporativo de un año completo, se estima que las recaudaciones del mismo en 2016 no superen RD$70 mil millones. El financiamiento de este monto completo por un año ascendería entonces a RD$6,650 millones; esto con una estimación inflada debido a que posiblemente la tasa sería menor, y el financiamiento se haría por un plazo menor, determinado en función del calendario de cierres fiscales del año.

El monto estimado de financiamiento equivale a poco menos del 1% del presupuesto nacional y es alrededor de la mitad de los RD$12 mil millones en residual del balance fiscal (en la práctica la admisión del gasto cuyo destino se desconoce) del trimestre abril-junio de 2016, publicado por el Banco Central. De hecho, una pequeña desaceleración del crecimiento del gasto en remuneraciones del Gobierno Central (cuyo crecimiento porcentual promedio en 2014 y 2015 fue más de cinco veces mayor al del resto del gasto) más que cubriría los RD$6,650 millones en financiamiento.

También se debe hacer la salvedad de que este costo financiero extra no es netamente negativo para el país, debido a que sustituirá el de las empresas, especialmente las MyPYMES, que actualmente están asumiendo el costo. En agregado, estas empresas no tienen acceso al bajo coste de financiamiento del Estado, sino a tasas más elevadas que oscilan entre 18.2% (menor deudor comercial) y 39% (microcrédito), según cálculos a partir de los últimos datos publicados por la Superintendencia de Bancos sobre la cartera de crédito a noviembre 2016.

El argumento (para justificar el anticipo) de la defensa del flujo de caja del gobierno es sólo uno de varios, aunque este autor piense que es el que tiene más mérito. La propuesta desarrollada arriba es sólo una de muchas posibles, pero de cualquier forma que se elimine el anticipo del ISR, es obviamente un tema controversial. Sin embargo, son estos tipos de temas, con alta presencia de opiniones encontradas, exactamente los que deben tratarse con más urgencia. La forma en que se legisla la fiscalidad es un tema de todos y no puede dejarse por debajo de la alfombra.