Tag

Sector Salud archivos - Analytica

COVID-19, Colapso u oportunidad: una decisión de todos | Listín Diario

Por | Uncategorized | No Comments

La economía dominicana, al igual que el resto del mundo, enfrenta desafíos incuantificables.  La incertidumbre y la nueva “economía del cuidado” nos imponen retos difíciles de medir.  Los modelos económicos son sistemas vivos, que con nueva información se vuelven más robustos y se modifican.  Hoy nos encontramos en un nuevo nivel de aprendizaje, y solo nos queda evaluar escenarios posibles de cara al futuro muy cercano.  Inclusive, las informaciones económicas producidas son menos certeras en esta coyuntura, debido a que las fuentes de información están menos disponibles.  Aun así, es posible con los datos existentes tener un panorama de los escenarios y necesidades de la economía en los próximos meses.

En primer lugar, lo más importante: la gente. El empleo será sin duda la variable más afectada en este contexto, y con ello la calidad de vida de los hogares. Es esperable que el desempleo más que se duplique, aumente la pobreza de ingreso, y se requiera un apoyo extraordinario del Estado. En adición, en los últimos 15 años los hogares han venido incrementando su nivel de endeudamiento para adquirir casas, vehículos, vacacionar, adquirir bienes del hogar y financiar la educación de sus hijos, entre otros.  El COVID-19 ha drenado la capacidad de repago de estos préstamos, no solamente afectando la calidad de la cartera de la banca, que es el aparato circulatorio de la economía, sino afectando la historia del pago de muchas personas que, por años, han cuidado su historial crediticio.  Esto va a requerir una adaptación del marco regulatorio y un apoyo adicional de las autoridades, con el fin de no convertir un choque transitorio en uno permanente.

Desde el punto de vista sectorial, el choque ha sido transversal, afectando negativamente a todos los sectores de la economía. Sin embargo, se podrían destacar cuatro, cuyo crecimiento sufrirá posiblemente la reducción más significativa:  Turismo, Transporte de pasajeros, los bares y restaurantes y las PYME’s de servicio.

En el caso del turismo, un motor y ventaja competitiva fundamental de nuestra economía, además de una reducción del flujo de turistas, este sector enfrentará un cambio en el entorno competitivo que provocará reducciones de tarifas que pueden superar el 25%.  Los protocolos de salud posiblemente no permitirán que los turistas salgan de los hoteles, reduciendo así el impacto de estos visitantes. La industria turística es además cliente importante del sector agropecuario, energía, comercio, telecomunicaciones, alimentos y bebidas, plásticos, entre otros. Sus ramificaciones son muchas. Todo esto sin contar el impacto sobre el flujo de divisas y las presiones sobre el tipo de cambio.

Por otro lado, el sector transporte, tanto de mercancías como de personas ha sufrido mucho por el cierre. El transporte de personas se ha visto más afectado, y de él dependen trabajadores por cuenta propia de ingresos bajos y muy bajos. Si bien algunas de estas familias tienen hoy acceso a los programas de gobierno, el ingreso total del hogar ser verá reducido, en hogares donde el gasto es prácticamente productos básicos.  Otra llamada para un apoyo extendido por parte del Gobierno.

Datos de Estados Unidos sugieren que un 70% de las PYMES de servicio, y los restaurantes no soportan más de cuatro meses de crisis. Su cierre constituye una destrucción de capital, y por ende retrasa el crecimiento económico del país y aumenta los costos de transacción. Ya hemos observado como restaurantes y negocios con larga historia de éxito se han visto en la necesidad de cerrar o re-estructurarse. Sus cargas fijas en nómina, alquiler, anticipos, y pago de deuda, colocan a estas unidades de negocio en una dinámica difícil ante el cierre de la economía. Algunos han podido rediseñarse para mitigar las caídas, para otros esto no ha sido posible. Esta situación saca a relucir también las oportunidades en la legislación laboral y fiscal. Ante limitaciones en la legislación y la realidad de un choque totalmente transversal, se requiere nuevamente un Estado muy activo.

Si bien el sector de comercio de alimentos tuvo un incremento en los primeros meses, esta etapa ya pasó, pero sin duda se verán menos afectados que el resto, por su naturaleza.  Por otro lado, las ventas que el sector hace a los restaurantes y bares, se verán cada vez más reducidas.  Por su parte, el sector construcción ha sido también muy impactado, pero se vislumbra como un aliado natural para la salida de la crisis, aunque sus perspectivas de ventas a futuro seguramente van a disminuir, principalmente en los proyectos de bajo costo, de extenderse la situación. Este sector tiene vinculaciones con la industria de cemento, hierro y acero, plásticos, servicios de transporte y servicios de mano de obra de familias de bajos ingresos.  La inversión pública debe jugar un rol estelar.

Cuando pensamos en el Estado, claramente esta situación nos encontró sin municiones suficientes y con un nivel de endeudamiento elevado.  Para esto, el gobierno ha solicitado la primera reformulación de su presupuesto, que implica la duplicación del déficit y todavía mayores niveles de deuda pública. En un entorno como este, el financiamiento internacional es la vía idónea, ya que apoyaría además la posición de reservas del país.  Luego de años de avances, las agencias internacionales calificadoras de riesgo, cual espada de Damocles, nos han puesto con perspectiva negativa en nuestro rating, para aportar su pizca de sal a este sancocho económico.  Y todo esto, en medio de un año electoral muy intenso.  La pieza legislativa citada anteriormente, requiere más temprano que tarde una aprobación para garantizar que siga fluyendo el oxígeno a la economía y que la recuperación sea menos traumática. Esto permitiría iniciar lo antes posible un plan de infraestructura necesario, sirviendo de empuje en la recuperación. Con la economía en crecimiento, a finales del 2021 se podrá pasar a un proceso de aprobación de una reforma fiscal que logre, entre otras cosas, incrementar el gasto en salud, y continuar un plan agresivo de inversión en infraestructura, como fórmula de acompañamiento a la iniciativa privada.

Quizás la única entidad preparada para esta situación era el Banco Central, el cual cuenta con credibilidad, estabilidad de precios y reservas internacionales que han permitido responder de manera expedita a la situación.  Esta entidad ha puesto a disposición del público más de US$2,500 millones para evitar un desequilibrio inadecuado a corto plazo.  Pero claramente, la habilidad de las autoridades monetarias y fiscales consistirá en mitigar y distribuir las pérdidas de todo esto en las personas y los diferentes sectores, navegando en medio de una mar poco conocido y revuelto.

El proceso de apertura inició, y como en todos los países será intermitente, por ende la recuperación como tal será lenta, pero cada vez mejor. La economía podría decrecer alrededor de 3.5% en 2020, en un escenario base, para observar una buena recuperación bajo ciertas circunstancias. La capacidad del Gobierno de apoyar este proceso será crucial para que el perfil de crecimiento no se deteriore. El turismo en un buen escenario terminará con tasas de ocupación del 30% y una pérdida neta de divisas para el país muy superior a los US$2,500 millones. El tipo de cambio, a diferencia de su depreciación promedio de 4%, se ubicará en dos dígitos, como parte del proceso de redistribución de los costos, pero muy lejos implicar una crisis cambiaria, pues nuestros fundamentos y nuestro sector financiero tienen una salud envidiable. Todos estos resultados dependen de esta “Economía del Cuidado”. La capacidad que tengamos de cuidarnos y minimizar los riesgos hará posible un proceso de apertura menos traumático.

Pero ¿cuáles son las circunstancia o palancas necesarias para reducir el impacto negativo del COVID-19 y lograr un crecimiento positivo que podría llegar a 2 dígitos en 2021? Primero, la capacidad del Estado de endeudarse y apoyar hogares y empresas, e implementar un programa de inversión diversificado.  Aquí debe incluirse una alianza con el sector financiero, mediante garantías que permitan mayor flexibilidad del mismo para ayudar a las empresas a financiar la crisis. Segundo, una estrategia agresiva con el sector turismo, para reafirmar el compromiso que tiene el país con la atracción de inversión en el sector y la construcción de una alianza a largo plazo. Tercero, un enfoque en la atracción de inversión local y extranjera en sectores claves y listos para hacerlo, tanto mediante certidumbre en la parte fiscal, agilidad en los procesos, e implementación de alianzas público-privadas para el desarrollo de infraestructura pública. Cuarto, rediseñar constantemente el proceso de reapertura, teniendo al sector construcción de aliado. Quinto, revisitar y rediseñar el trio de reformas que se deben implementar a final del 2021 como pilares del crecimiento de los próximos 10 años:  fiscal, laboral y energía. Todo esto debe darse en un ámbito de estabilidad macroeconómica y política. Es deseable una alianza política que permita garantizar la gobernabilidad de los próximos años.  Una visión compartida que impulse el poder legislativo, la lidere la administración pública, la apoye el sector privado, y garantice un proceso sin demora y exitoso. La señal que esto daría a los mercados internacionales multiplicaría nuestra capacidad de atracción de socios. Desde nuestra perspectiva es recomendable la implementación de alguna variante de un Consejo Fiscal Independiente y con experiencia, que sirva de sello de calidad a la implementación de una estrategia que busque la sostenibilidad fiscal necesaria.  Quizás lo que planteo parece una fábula o un cuento de hadas, pero no lo es.  Ya hemos pasado por procesos donde el bien nacional se prioriza sobre los intereses particulares.

Así como el polvo del Sahara nos visita de manera recurrente, así nuevas epidemias seguirán surgiendo.  Como economía debemos estar listos y preparados para poder “Guardar pan para tiempos de epidemias….”, e ir flexibilizando nuestras economías y nuestras empresas. Esto es una labor de todos.  Los libros de historia tendrán un capitulo especial y amplio para 2020, hagamos que valga la pena. Que ese capítulo se llame: “La Pandemia que revolucionó el Desarrollo Dominicano”, y no “La Pandemia que apagó la luz más brillante de América Latina y el Caribe”. Si esto se logra, aumentará el respeto por la clase política, el orgullo nacional y dará como resultado una transformación dentro del mismo sector privado. Las expectativas ahí descansan.

LEER ARTÍCULO EN PDF - LISTÍN DIARIO

Entradas recientes / Ver todas las entradas

MacroReport Fiscal: Mayo 2020

Los ingresos fiscales acumulados a marzo totalizaron RD$160,085 millones, presentando un crecimiento de un 3.1% respecto al mismo período del año anterior. Este bajo crecimiento se debe a la caída…

Market News: Semana 22 – 2020

Durante la semana 22, la tasa de interés pasiva registro disminuciones significativas. La tasa pasiva promedio ponderada se colocó en 5.38%, registrando variaciones negativas de 18 puntos básicos (pbs). Por…

MacroReport Comercio: T1 2020

Las actividades comerciales en República Dominicana han exhibido un importante dinamismo en el primer trimestre de 2020 reflejando el crecimiento de las exportaciones por encima de las importaciones. Este resultado…

Un breve chequeo médico a República Dominicana

Por | Sin categoría | No Comments

Para un estado de derecho organizado y bien dirigido, la salud de sus ciudadanos debe ser un eje central de política. Más allá de crecimiento económico, la salud sirve como indicador de calidad de vida de la población.

Como punto de partida para un análisis inicial, porque este tema es más complejo de lo que un artículo de opinión puede cubrir, se utilizan indicadores seleccionados que publica el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) como acompañamiento de su Informe de Desarrollo Humano de 2015: Esperanza de vida, médicos por persona, tasa de mortalidad infantil y gasto público como porcentaje del Producto Interno Bruto (PIB).

Como base de comparación se utiliza el ingreso nacional bruto per cápita en dólares de 2011 ajustado por paridad de poder adquisitivo, para así comparar los países en su justa dimensión según su nivel de riqueza.

En materia de esperanza de vida, República Dominicana se muestra en línea, o incluso un poco por encima, con lo que su nivel de ingreso indica; esto es porque en términos generales se evidencia una correlación positiva marcada entre la esperanza de vida y el ingreso per cápita. Esto es una espada de doble filo, ya que en la medida que nuestro nivel de ingreso aumente, y la esperanza de vida consigo, debemos reevaluar la edad de retiro; sin tomar medidas en este tema la sostenibilidad del sistema de pensiones se vería amenazada.

La tasa de mortalidad infantil, de manera similar al caso de la esperanza de vida, se encuentra en línea con nuestro nivel de riqueza, y se espera que continúe disminuyendo en la medida que el país crezca.

Un caso muy interesante es el del gasto público en salud (como % del PIB) y la cantidad de médicos por persona. Al analizar el primer indicador para la mayoría de los países del mundo es claro que no hay una tendencia marcada a asignar mayor parte del PIB a esta área en la medida que el ingreso crece. En el caso de los médicos por persona sí aumenta el número con el ingreso, pero ya República Dominicana posee más de lo que su nivel de ingreso indicaría.

Este análisis es relevante porque tiene conclusiones importantes para la política de salud del país:

  1. La esperanza de vida mantiene estrecha relación con el nivel de ingreso. Hay que prepararse en términos de estructura económica, social y hospitalaria para una población en promedio más adulta.
  2. Ya República Dominicana posee una buena cantidad de médicos por persona. Un informe apoyado por la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID por sus siglas en inglés revela que los médicos del sector público trabajan en promedio sólo 2 horas al día, por lo que parecería que lo que queda pendiente es que cumplan el horario completo para mejorar el servicio de salud pública.
  3. El gasto público en salud no aparenta necesitar un aumento significativo tanto como una focalización adecuada. Esto implica verificar la forma en que se asigna el gasto público en países desarrollados con razones de gasto en salud sobre PIB similares o inferiores a las de República Dominicana.

Es importante notar los avances ya logrados en República Dominicana en términos de salud, los retos que quedan pendiente, y el hecho de que muchos de los indicadores relacionados al área deben seguir mejorando en la medida que el país mantenga el sostenido ritmo de crecimiento de la última década.

Fuente: Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD)