La teoría del Consumidor

Por noviembre 2, 2016Sin categoría

Los consumidores demandan bienes y/o servicios con el objetivo de satisfacer sus preferencias y saciar sus necesidades. No obstante, en la práctica, el conjunto de bienes demandado por cada uno de estos es determinado también por otros factores y condiciones. El factor principal es el nivel de ingresos neto de cada individuo. Por ende, existe una rama de la microeconomía dedicada a estudiar la interacción de estos factores con el objetivo de esclarecer cuál es la decisión de consumo que, en la práctica, un determinado individuo tomaría. Esta vertiente de estudio se conoce como la teoría del consumidor.

La teoría del consumidor busca determinar cómo el consumidor desea asignar o distribuir su renta para adquirir distintos bienes o servicios, consiguiendo el mayor grado de satisfacción posible.

Antes de analizar un poco más profundamente la teoría del consumidor, es importante recordar dos conceptos estudiados en Macroconcepts previos: Restricción presupuestaria y Curvas de indiferencia

Para un consumidor, su presupuesto de consumo es su nivel de ingresos. En consecuencia, la restricción presupuestaria es el conjunto de combinaciones posibles de bienes que puede adquirir un individuo consumiendo todo su ingreso. Tomar en cuenta esta limitante es importante ya que la teoría asume que el individuo no tiene capacidad de gastar más de lo que consume. La misma no contempla endeudamientos.

Ahora, recordemos qué son las curvas de indiferencia. Independientemente de los ingresos, cada canasta de bienes genera para el consumidor un grado de utilidad o satisfacción determinado. Una curva de indiferencia está formada por distintas combinaciones de los bienes A y B que brinden el mismo grado de utilidad. Para un consumidor, existen distintas curvas de indiferencia, cada una representativa de un grado de satisfacción determinado.

Ahora, dados estos elementos, ¿cómo el consumidor decide una asignación de bienes? La teoría del consumidor indica que cada individuo seleccionará una canasta de bienes que le permita obtener el mayor grado de satisfacción posible a partir de su presupuesto de consumo (en este caso, es su nivel de ingresos).

Para conseguir este punto óptimo, la teoría del consumidor estudia los casos de una forma gráfica y matemática.

La restricción presupuestaria es representada por una recta en un plano determinada por la renta, y las posibles cantidades que se pueden obtener de cada bien dados los precios. Por otro lado, las curvas de indiferencia, tal y como su nombre indica, son distintas curvas en el plano, cada una representativa de un grado de utilidad y formada por todas las combinaciones de bienes que generen dicho nivel de satisfacción. Mientras más a la derecha se encuentra la curva, mayor es el grado de utilidad.

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Según la teoría, la asignación de bienes por la que el consumidor debe optar es el punto de contacto entre la restricción presupuestaria y la curva de indiferencia tangente al grado de utilidad. En este punto se garantiza que se obtenga el mayor nivel de satisfacción posible utilizando toda la renta neta del individuo. Obtener un mayor grado de utilidad podría requerir de una mayor renta de la que se tiene, por lo que no es óptimo. Utilizar menos renta podría llevar a menores grados de utilidad, lo cual igualmente resulta sub-óptimo.

La teoría del consumidor no se limita a este análisis. Para estudiar casos de manera más detallada y precisa, es importante analizar otros factores como los tipos de bienes que conforman la canasta que se va a analizar. La demanda de un bien tiene comportamientos diferentes de acuerdo a su relación con la demanda de otros bienes, cambios en su precio o variaciones en los ingresos del consumidor. Sería útil poseer estos conocimientos a futuro como forma de complementar la noción sobre la teoría del consumidor.